Emilio Racionero Menasalvas
El Último proceso electoral ha generado, otra vez, un considerable desasosiego en buena parte de la ciudadanía que se acercó a las urnas para cumplir con ese deber que la democracia nos exige. Y ello como consecuencia de esos "votos del exterior"; o de esos pactos que todos persiguen en aras de la "gobernabilidad"; o de esos "sacrificios" que los electos estaban dispuestos a hacer por el bien de los ciudadanos; etc., etc.
De entrada o, más bien, de forma acelerada se firmó el pacto entre don Miguel Zerolo y don Ángel Llanos para repartirse las áreas de gobierno en el ayuntamiento de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Quién había de pensarlo sólo unos días antes de las elecciones y aún en el día de reflexión. Que don Miguel Zerolo es hábil y capaz de comprar los servicios de los más variados personajes lo tiene demostrado, porque lo ha hecho aún sin tener necesidad de apoyos para gobernar. Lo hizo fagocitando, en su día, a un miembro del PP otorgándole autoridad en el área de vivienda. Lo hizo comprometiendo, en su día, al grupo municipal del PSOE en la compra de parte de los terrenos de Las Teresitas a los señores Plasencia y González (que ha devenido en imputaciones de lo que el vulgo damos en llamar corrupción). Lo hizo contratando como "asesores" a Herminia, una ex concejal socialista en aquel asunto y a José Emilio García Gómez, ex portavoz del PP. Lo ha hecho en el anterior periodo dando abrevadero al grupo municipal del PP para que éstos fuesen más agresivos respecto de las propuestas socialistas que los propios de CC (profundamente ATI). Ahora, ante las "dificultades" que pudieran presentarse gobernando sin mayoría absoluta, no ha tenido inconveniente en "apañarse" rápidamente con quien le ha puesto a caer de un burro durante la precampaña y la campaña: don Ángel Llanos. Apaño que doy en pensar que lo ha sido entre ambos personajes y no entre las organizaciones que dicen representar.
Don Ángel Llanos, el aguerrido luchador, el casi llanero solitario, ya ha mostrado la oreja. Aquel que iba a controlar y reducir el gasto municipal; el que iba a sanear el quehacer político en la institución; el que iba a dignificar a los barrios; el que… tantos y tantos compromisos ofreció, prontamente ha sido abducido por el vellocino de oro. La "autoridad", la primera tenencia de alcaldía, ha propiciado que don Ángel Llanos, cual si hubiese sido un aprendiz de alquimista, haya dado con la piedra filosofal. A partir de ahora todo lo que toque se convertirá en oro. No más estrecheces, no más carencias, podría decir con toda soltura ¡ha llegado la hora de mamar! Total, otros con cien años de honradez en su historia lo hicieron ¿por qué no habría de hacerlo yo? De momento, entre las condiciones que, se dice, han pactado figuran el engorde de la plantilla de "asesores" y ciertas "facilidades" para desarrollar su nueva actividad con toda la "dignidad" que el cargo requiere. En fin, bien pudiera decirse que 16.756 ciudadanos de Santa Cruz han otorgado al Ayuntamiento el que será un "nuevo rico"; no el austero gestor que se nos ofrecía.