La muestra más evidente de que en Canarias no existe nacionalismo ni nada que se le parezca, cada día está más en cuestión hasta el independentismo digno que siempre había sujetado la bandera con fuerza y dignidad, es que lo que nos venden ahora es un patrioterismo que divide en lugar de fomentar la unidad de esta media docena de peñascos que, nos guste más o menos, estamos condenados a compartir un destino común.
Y es que hasta a determinados referentes del independentismo canario les ha hecho gracia, o muestran públicamente sus simpatías, por la deriva de El Día reclamando la república independiente de Tenerife después del batacazo electoral de la CoCa el pasado 27 de mayo, aunque por otro lado tampoco seríamos república porque a la monarquía española no hay quien se las toque. Por eso pareciera bastante insensato hacer caso de las monsergas que nos quieran contar ahora esos supuestos independentistas, que intentan sacar punta a unas editoriales que no dicen absolutamente nada. Lo de El Día es probablemente consecuencia, pura y exclusivamente, de la sentencia del Tribunal Supremo de España que ha puesto en solfa el pelotazo de Las Teresitas y que, si la última instancia judicial estuviese en Canarias, jamás se hubiese entrado en el fondo del asunto ni se hubiese anulado ese contrato lesivo para el interés general nunca. O, si no, obsérvese lo que resolvió sobre la misma denuncia el TSJC, cómo anulan unas grabaciones clarísimas que imputaban a un diputado ,o como han dicho en el caso eólico, que las actas de un consejo de administración no acreditan suficientemente que un miembro estuviera presente en la toma de una decisión concreta. Alucinante.
Y es que ya Juan Manuel García Ramos lo dijo muy clarito, cuando por casualidad apareció Adán Martín en unas grabaciones que se le hacían a un constructor grancanario que pretendió, y consiguió, saltarse la moratoria turística por cauces 'especialísimos'. El reputado nacionalista, cuya última hazaña ha sido la de venderle las siglas del PNC a ATI por media docena de carguitos, dijo en aquel momento que con una policía canaria aquello no hubiera pasado nunca porque Adán Martín habría estado avisado de los pinchazos telefónicos. Y en todo eso consiste el interés de éstos por controlar a la justicia y a la policía, ni más ni menos. Evidentemente a aquel asunto se le dio portazo en cuestión de horas, récord histórico, cuando un juez independiente lo puso en manos de nuestro altísimo Tribunal que es quién único puede juzgar a nuestros aforados, aunque la acusación sea por un atropello de tráfico o por pegarle a la mujer, que me dirán ustedes qué señora va a denunciar nada con estas ventajosas condiciones de partida para las señorías que se sientan en el Parlamento y que hacen las leyes, algunas de ellas en contra de la mismísima Constitución y en beneficio propio.
Asombroso resulta el ver, a estas alturas de la película, a todo un Antonio Cubillo entregado en los brazos de Pepito Rodríguez, quien pide desde la editorial del periódico el voto para el imputado Zerolo, convoca manifestaciones racistas y xenófobas contra el negro, se auto concede premios periodísticos sobre inmigración a un palmero que escribe en El Día -cuya especialización como abogado ha sido la de la especulación pura y dura con el territorio que, sin embargo, no quiere compartir con nadie- por sus impresionantes artículos sobre la raza aria canaria y Jesucristo, que no sabe uno muy bien tampoco cómo se compagina una cosa con la otra. Y todo eso bendecido por nuestro Delegado del Gobierno de España, José Segura, que aplaudía hasta con las orejas en el acto donde le entregaron los 12.000 euros a semejante individuo, todo ellos patrocinado por una cadena hotelera. Que manda huevos también con estos del Mare Nostrum.
Pero el ver a los individuos éstos aprovechar hasta la declaración del Teide como Patrimonio de la Humanidad para advertir a los canariones, hermanos nuestros, de que se abstengan de utilizar la imagen del volcán porque es sólo nuestra, arremetiendo contra lo único bueno que intentó hacer Pilar Parejo desde Turismo que no es otra cosa que el promocionar una imagen turística única para Canarias en el exterior, resulta de lo más bochornoso y ridículo. Y es que lo único que les falta a estos desgraciados es pedir un telón que impida que los atardeceres más hermosos con la imagen del Teide se disfruten desde Gran Canaria. Y otro, eso vendrá más adelante, para impedirles las fantásticas auroras a los palmeros de la vertiente oriental en los días claros.
Y mientras ese sector del independentismo digno no sólo guarde silencio sino que, de alguna manera, vea con agrado las arengas de El Día contra la unidad de esta tierra y a favor del enfrentamiento y el insulto diario entre hermanos, no cabe duda que sencillamente estarán entre todos cavando la tumba de la única opción razonable y de futuro para esta tierra que, ante todo, debe partir del concepto de la unidad y de un destino común, donde no haya ni terceras ni primeras, ni estatutos 'especialísimos' para favorecer siempre a los mismos. La penúltima es que se han echado atrás en la reforma electoral para seguir controlando el chiringuito con una normativa que, de ser Canarias estado independiente, jamás hubiera sido admitida en la Unión Europea, como le pasó a Turquía que ha tenido que reformarla pese a que los topes electorales son ridículos comparados con los nuestros.
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(...) Pero la satisfacción por este reconocimiento no puede cegarnos hasta el punto de que nos pase inadvertido el riesgo que ahora se ciñe sobre nuestro querido Parque Nacional: la apropiación con vistas promocionales de la declaración de Patrimonio Mundial por parte de los sectores políticos y económicos de Las Palmas. Y decimos esto con la fuerza que proporciona el conocimiento, porque ejemplos sobran. Es el caso, el triste y escandaloso caso, del empeño gubernamental por promover en los foros turístico la marca única Canarias, incomprensible proyecto para meter en el mismo saco lo que es diferente, perjudicando, cómo no, a Tenerife, y beneficiando, cómo no, a Canaria. Es el caso también del estatuto de las villas marianas, con el que el presidente Adán Martín ha tratado de falsear la historia al tiempo que ha mostrado una total falta de respeto por los sentimientos religiosos de los tinerfeños. Es el caso, asimismo, de los continuos intentos por introducir en el mercado el vino canarión, respetable pero según los expertos de escaso valor, con el mismo rango que los caldos tinerfeños, caracterizados por una indiscutible calidad que les ha hecho acreedores de diferentes reconocimientos en el exterior. Y como éstas podríamos citar otras realidades, entre ellas la frecuente utilización de paisajes tinerfeños para promocionar el turismo en Canaria. Y es que dicha isla, Canaria, tiene todo el derecho del mundo a publicitarse, pero sin olvidar jamás que debe limitarse a lo propio, evitar la utilización de lo ajeno para solventar sus evidentes carencias. Tenerife, las instituciones tinerfeñas, deben velar por la claridad en este asunto: el Parque Nacional del Teide es patrimonio de todos los ciudadanos del mundo, así lo ha decidido la UNESCO, pero debe quedar claro que se encuentra en Tenerife. Nada de dobles lenguajes ni confusiones, que ya está bien de apropiarse de lo ajeno cuando la realidad no resulta satisfactoria. Tiempo al tiempo. (...)
Fuente: De el Editorial de El Día, 01-07-07
