Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
Humberto Gutiérrez, el chico más listo del mundo
                           
08 - 08 - 07

 

Yo no le había visto nunca el careto, lo reconozco, a este personaje que se dice es el decano del colegio de ingenieros de montes de Canarias, nada más y nada menos. No es de extrañar, a la vista de las declaraciones del personaje hoy en La Opinión, que este Archipiélago estuviese a punto de arder de cabo a rabo la semana pasada.

La primera referencia que tuve yo de este Humberto Gutiérrez García fue en febrero pasado cuando, en unas declaraciones a Radio El Día, nos descalificaba por el artículo en el que criticábamos la política forestal que se lleva a cabo en la isla de El Hierro, a la que señalábamos como principal responsable del desastre ambiental que supusieron las lluvias torrenciales de finales de enero. El tipo compartía al cien por cien la tala indiscriminada de pinos y todo tipo de árboles tras el lamentable incendio del verano pasado, lo que hizo que miles de toneladas de suelo desprotegido desaparecieran literalmente. Claramente advirtió que estuvo allí estudiando el tema y que todos nuestros planteamientos eran falsos y que sólo buscábamos notoriedad.

Pero el que quiera saber algo de montes no debe perder la oportunidad de leer esta jugosa entrevista que nos ofrece La Opinión, en la que podemos enterarnos, entre otras cosas, de que los cortafuegos no sirven ni, por lo visto, están planteados para cortar-el-fuego. El hombre se descojona, al mismo tiempo, de los que plantean la necesidad de mantener los montes más o menos limpios de pinocha. 'Es un combustible fácilmente apagable', dice, sin tener en cuenta que no es el fuego de copa, sino el que se produce a ras de suelo, el que realmente provoca un daño irreversible a nuestra corona forestal.

Y nosotros sobre lo ocurrido en los últimos días en Canarias no hemos querido opinar absolutamente nada por varios motivos. El primero de ellos -además de que porque me encuentro de vacaciones precesamente en medio del monte de La Palma y sin muchas ganas de salir de él- es porque nos encontramos ante una gran desgracia, una gran desgracia que, por otro lado, tiene a uno muy caliente, demasiado para decir nada. Y si lo de Tenerife es grave, o gravísimo, lo de Gran Canaria es sencillamente de juzgado de guardia. En Tenerife el Wladimiro, el Melchior y personajes como este tal Gutiérrez, nos habían convencido en los últimos años no sólo de que habían acabado con los incendios forestales sino que, lo más sorprendente, la supuesta buena situación de nuestros montes debíamos agradecérsela a ellos y no así a la llegada hace unas décadas del gas butano, que es lo único que ha hecho que se recupere espontáneamente gran parte de nuestra riqueza forestal ahora gravemente amenazada de nuevo.

Lo de Gran Canaria es acaso peor. Allí los políticos se han olvidado en las últimas décadas de que existían bosques que había que proteger, incluso poblaciones que han estado gravemente amenazadas sin la más mínima justificación. Y es que el centro de Gran Canaria está lleno de gigantescas presas que llevan agua a las zonas turísticas para llenar piscinas y regar campos de golf. Y el que intente justificarme a mí que por donde pase una de esas tuverías es lógico que se propague un incendio, o que se tenga que desalojar un municipio como Mogán o una población como Fataga que, para nada, se encuentran metidos dentro de ningún pinar -lo mismo que ocurrió en Masca donde no hay una simple boca de incendios-, creo que más que nada está intentando tomarnos el pelo al conjunto de los ciudadanos.

Y lo único que se desprende de declaraciones como las del decano Gutiérrez es lo que ya hemos advertido desde el principio de esta tragedia, cuando los políticos encorbatados no dejaban de lanzarnos mensajes esperpénticos, y no es otra cosa que el reconocimiento de que esta desgracia no va a servir para lo único que puede servir una desgracia en un momento dado, que es para sacar conclusiones positivas para el futuro. Nada de autocrítica, es más, como ocurriera con la tormenta Delta, éste habla de vientos de 100 kilómetros por hora para justificar lo injustificable. El alisio, una vez más, acudió en nuestro auxilio hace unos días para atajar un fuego que permitimos se nos fuera de las manos. De haberse mantenido las condiciones meteorológicas el fuego no sólo hubiese entrado por Vilaflor sino que, probablemente, hubiese atravesado Las Cañadas para hacer desaparecer completamente la corona forestal de Tenerife. Así de sencillo pero así de horripilante.

Imagínense las contradiciones del ingeniero Gutiérrez que, por una parte, defiende la política de entresacas y, por otra, advierte de la necesidad de proteger nuestros suelos y del riesgo del sotobosque -que teóricamente es lo que propicia la entresaca- dado que es 'los matorrales dan continuidad vertical al fuego'', aunque difícilmente podrá usted encontrar a nadie que le sepa explicar qué es eso de la 'continuidad vertical' del fuego.

Yo no sé si es justo o injusto lo que le está pasando a Wladimiro, aunque no sé ni qué es lo que le está pasando de tanta gravedad, supongo que no será el que le critique la gente. Pero si Wladimiro no se deja de fantasmadas, de seguir comprando millones de metros de fincas privadas por ahí que después no puede mantener él tampoco, si no se deja de hacer el gallito con esto de los fuegos y se plantean verdaderos cortafuegos, no estas cosas tan raras de las que habla el decano, que impidan que un momento dado arda esta Isla por completo, o aquí algunos seguirán creyendo que si queda algún árbol en Tenerife es gracias al Melchior -como nos llevan cacareando algunos medios desde hace años- pero la realidad del problema al que nos enfrentamos, fruto del abandono, será bien distinta lamentablemente. Por lo pronto este año ya hemos perdido, de momento, un cuarto de la masa forestal de Tenerife y un tercio de la de Gran Canaria. Y eso que el señor Gutiérrez dice que tiene cortafuegos que dividen a Tenerife en espacios de 500 hectáreas. Que hay que ser tremendo mentiroso para decir públicamente semejante patraña.

Y yo no sé si este chico es godo o no, ni me interesa, pero no me extrañaría nada que fuese como aquel ingeniero de montes que envieran una vez a La Palma y que, al cruzar el túnel hacia El Paso, se quedó sorprendido por los campos de tagasastes y planteó la necesidad de proteger aquella planta impidiendo que se cortase. Y como no saquemos pronto de las manos de estos eruditos la gestión forestal y la devolvamos a manos de la gente que sabe de eso, esencialmente la que se crió en su día en el monte, la cosa no sólo seguirá jodida sino que corre el riesgo de empeorar significamente con planteamientos como el del Decano o actuaciones como la del otro colegiado que está cometiendo todo tipo de barbaridades en El Hierro en contra de lo que ha sido la brillante gestión que se había hecho de esos montes antes de que llegase a la isla semejante personaje con la pesada carga de su prepotencia a cuestas.

Y es que estoy de ingenieros de la coronilla para arriba un rato largo.

 

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Humberto Gutiérrez, decano del colegio de ingenieros de montes de Canarias
"Es un falso consuelo decir que el monte rebrota con lo que perdimos"

Este profesional se ha dedicado, durante los últimos 12 años, a trabajos relacionados con los montes canarios. En el incendio que sufrió Tenerife la semana pasada, coordinó técnicamente buena parte de los efectivos y el operativo de extinción insular. Cuando se han apagado los últimos rescoldos, considera necesario que la sociedad haga balance.

FÉLIX DÍAZ HERNÁNDEZ / SANTA CRUZ DE TENERIFE

- Hace 24 años que Tenerife, y en parte Gran Canaria, no sufrían incendios tan devastadores, ¿es inevitable? ¿Hay algún tipo de ciclo trágico que debe cumplirse cada cierto tiempo?
-Evitables no son porque las condiciones extremas de estos días, con lo que conocemos como tiempo Sur, se produce durante tres o cuatro semanas cada año. Vientos fuertes, temperaturas muy altas y humedad muy baja se dan todos los años, y podríamos sufrir incendios de estas características a menudo. Ahí se demuestra la eficacia de los medios de extinción. Hay que asumir que estos incendios devastadores pueden ocurrir, no podemos tener a una persona vigilando cada metro cuadrado, aunque en este caso la respuesta tardó menos de diez minutos.
- Cuando detrás del fuego está la mano del hombre, ¿qué se puede hacer?
-En ese caso la extinción resulta más compleja por la intencionalidad. Hay personas a las que se les investiga desde hace tiempo, pero hay que cogerlos quemando el monte, que alguien que los denuncie o que el individuo confiese.
- ¿Hasta qué punto quedan marcado el colectivo de los agentes forestales por casos como el de Gran Canaria?
-Es absolutamente injusto, los agentes forestales, ahora agentes de medio ambiente son funcionarios. Esta persona era un contratado para la campaña de verano como refuerzo. Hay una recomendación del Ministerio que insiste en que las personas así contratadas deben tener una aptitud física, otra médica y una psíquica, algo que las empresas no valoran.
- Ha desaparecido el 25 por ciento de la superficie arbolada de Tenerife ¿Cree que la sociedad está concienciada de lo que significa la pérdida de ese monte?
-En absoluto, es un falso consuelo decir que nuestro monte rebrota con todo lo que hemos perdido, y me parece increíble que estas afirmaciones las hagan profesores universitarios. La gente desconoce la cantidad de suelo que vamos a perder con las primeras lluvias en septiembre; el agua que va a dejar de infiltrar al acuífero y que era recogida por las copas de los pinos. En términos de biodiversidad la pérdida es evidente, cierto es que si no pasa nada en los próximos 20 años se podría recuperar. Más allá de daños patrimoniales, lo importante son los efectos sobre el agua y el suelo, aunque ahora sólo nos fijemos en las casas quemadas.
- Para despejar dudas, ¿en qué afecta la limpieza del monte cuando se produce un siniestro como éste?
-El tema de la pinocha se ha sacado de quicio, es un combustible fácilmente apagable, suele iniciar incendios pero a efectos de extinción no tiene importancia. La pinocha no se la lleva la gente porque no quiere, hay zonas para cogerla pidiendo un permiso, además están las grandes empresas que van a las subastas y limpian el monte. En cada oficina comarcal se consigue ese permiso. Lo problemático son los matorrales que dan continuidad vertical al fuego, del suelo a los árboles.
-Cuando hay un incendio se retoma el debate sobre las zonas recreativas...
-La idea es tener menos zonas recreativas y de más calidad. Pueden ser un riesgo pero no recuerdo incendios iniciados en estos lugares. Son un problema cuando hay que evacuar a gente, en algunas no hay prevista ni una ruta de escape, por eso hay que eliminar muchas. En Tenerife, cuestan 360.000 euros al año.
- ¿Qué le parece la proliferación de viviendas dentro del monte?
-Son muy problemáticas ante un incendio ya que el modelo de vida ha cambiado. Esas fincas no suelen estar limpias o se generan ahí los fuegos, o cuando vienen acaban siendo un puente hacia zonas habitadas. Los responsables hay que buscarlos en cada municipio.
- ¿Hasta qué punto es un problema la excesiva densidad arbórea en Canarias?
-Las repoblaciones se hicieron en los años 30 con objetivos hidrológicos y productivos, lograron frenar la erosión en las islas occidentales. Sin embargo, la densidad media debería estar entre 600 y 800 árboles por hectárea, y en puntos ronda los 3.000 por hectárea. Por eso se realizan claras, para tener densidades adecuadas.
- Y qué me puede decir de la red de pistas forestales...
-Son excesivas, abusivas, sólo en Tenerife hay tantos kilómetros de pistas como en toda Extremadura. Nos generan muchos problemas de conservación y gestión.
- ¿Cómo se organizan los cortafuegos en Canarias?
-El territorio insular está dividido en áreas cortafuegos, cada una de 500 hectáreas. La gente está confundida, un cortafuegos no para un incendio, ayuda a trabajar seguros a los equipos de extinción
- El trabajo de los equipos de extinción de incendios forestales sólo sale a la luz en momentos como éste.
-Para que se hagan una idea cada año hay en Tenerife una media de 40 incendios, y en toda Canarias cerca de 100, la población no suele darse cuenta porque se apagan, por eso es injusto cargar las tintas sobre el operativo.
- ¿Qué opinión tiene ante el debate de la necesidad de disponer de helicópteros o hidroaviones para estos siniestros?
-Ninguno de los dos apaga incendios, eso lo hacen las brigadas a pie de monte. Los medios aéreos son un apoyo para poder entrar en zonas complicadas. Es mejor la actuación de los helicópteros, por nuestra orografía y rapidez. En el incendio se llegaron a hacer cada cinco minutos, no ha sido un problema de medios técnicos, pero está claro que contra vientos de 100 kilómetros por hora poco se podía hacer.
- ¿Qué papel han jugado los municipios durante el incendio?
-Muchas veces no han entendido nuestra visión a la hora de repartir los efectivos, cada uno mira a lo suyo pero hay que priorizar. Si tienen mucho que decir en cuanto a cuestiones de protección civil, la existencia de casas o construcciones ilegales.
- ¿Y los voluntarios?
-Hay que distinguir a los que tienen formación y a los espontáneos. Con los primeros ningún problema, sin embargo hay gente que no sabe los riesgos que corren y perjudican el trabajo. Personas sin camisa, en cholas, apagando rescoldos, no benefician a la extinción, parece que hay un descontrol e invita a acciones individuales y arriesgadas.

Evitar que cuando llueva se lleve el suelo

Qué primeros pasos hay que asumir para evitar mayores consecuencias por estos incendios?
-De forma inmediata, hay que hacer pequeñas obras, incluso con las maderas quemadas, en las cuencas, en las laderas de los barrancos para evitar que cuando llueva corra el agua y arrastre el suelo. Por motivos hidrológicos y de protección civil ya que las poblaciones que están agua abajo pueden verse afectados. A medio plazo hay que sanear la vegetación quemada y repoblar con las especies adecuadas que impidan la erosión.
- ¿Cuál ha sido el mayor fracaso de las administraciones públicas en los recientes incendios?
-Se ha hablado de descoordinación y es incierto, el gran fracaso fue que el fuego llegará a zonas habitadas. También ha fallado la transmisión de información a la ciudadanía sobre la evolución del incendio. En estos casos nuestra prioridad es salvaguardar las vidas humanas y con las condiciones que tuvimos podría haberse quemado la Isla entera.
- ¿Hasta qué punto es conveniente que se haga política con este tipo de situaciones?
-Lo que me parece censurable, siendo ingeniero y no político, es hacer leña de estas cosas. Independientemente de partidos, tengo claro que es injusto lo que se está haciendo con el consejero de Medio Ambiente del Cabildo, Wladimiro Rodríguez Brito, que ha sido una persona que, por encima de recomendaciones técnicas, ha defendido siempre a la población rural de la Isla.

Fuente: La Opinión de Tenerife,


Humberto Gutiérrez, decano del colegio de ingenieros de montes de Canarias

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05-04-07 La entresacas de Wladimiro en La Orotava se distinguen desde el espacio

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