Yo no sé si habrán destituido al presidente de una cosa que se ha dado en llamar algo así como 'Asociación en favor del Transporte Público en Tenerife', de cuyas primeras manifestaciones públicas se desprende algo así como que en Tenerife esto de las guaguas está muy bien y que lo que cabe aportar ahora es pues más tranvías y trenes, a mayor gloria de las multinacionales del sector y de la Unelco.
El caso es que criticamos este planteamiento a principios del mes pasado, lo que dio lugar a un intercambio de misivas, yo creo que constructivas, entre el presidente de esa Asociación y el autor de dicho artículo cuyo contenido, el de los correos, no vamos a reproducir ni ahora ni probablemente nunca. Pero el caso es que llegamos de vacaciones y nos encontramos con un comunicado de otro alto cargo de dicha Asociación -que mira que tienen cargos directivos esa gente-, que recibe comunicados directos de Metropolitano de Tenerife, en la que le tiran a rajar a los ecologistas porque, por lo que se entiende, creen que nosotros nos las damos de ecologistas cuando es algo de lo que nadie encontrará referencia alguna en ninguno de nuestros cerca de mil ochocientos artículos publicados desde el año 2003. Más bien al contrario.
Es por eso que o me he perdido algo o un golpe de mano ha cambiado el rumbo de esa asociación llamada 'Trantf' para buscar un enfrentamiento con nosotros que jamás va a encontrar ningún iluminado de éstos. Con el presidente en su día aclaramos el asunto, nos pidió propuestas y no sólo se las dimos sino que le invitamos a una visita a la zona afectada por el nuevo trazado del tren del Sur en Arona. La visita se hizo, sin él que no respondió a la invitación quizás después de consultar con instancias superiores -no lo sé-, y es verdad que nunca este señor nos volvió a contactar pese a que le dejamos hasta el teléfono, cosa sobre la que tampoco vamos ahora a hacer reproches de ningún tipo, pero al tal Quintana Armas éste -que por lo visto es Vicepresidente-, que parece meterse con nosotros, sin citarnos pero poniendo un enlace a nuestro artículo, y más perdido que el barco del arroz, pues simplemente decirle que por nuestra parte si quiere guerra, simplemente por haberles criticado algunos planteamientos, pues no la va a tener porque sencillamente el asunto nos parece de una gilipollez supina.
Luis A. Quintana Armas / Vicepresidente de Trantf
Resulta muy triste ver como cada vez se estrechan más los espacios de opinión, acción y participación social en nuestra isla. La polarización tan radical en cuanto a opiniones y modos de pensar ha provocado que muchas personas o colectivos que tratan de introducirse en la problemática social no encuentren su justo lugar.
Es el caso de "Trantf", una asociación que está naciendo con el fin de promocionar y dignificar el transporte público en Tenerife. Nada más darnos a conocer se publicaron en prensa digital (
www.canarias24horas.com) una serie de artículos que critican duramente nuestra asociación.
Críticas basadas en la ignorancia más profunda o en una miserable e ingrata mala intención. Se insinúa en tales artículos que no somos más que algo así como una "asociación fantasma" auspiciada por ATI, pues les resulta "sospechoso" que coincidamos con algunas iniciativas que tratan de llevar a cabo los dirigentes del Cabildo de Tenerife (trenes, tranvías, etc.) Pero nada más lejos de la realidad:
somos una asociación absolutamente independiente de cualquier planteamiento partidista o personalista. Somos ciudadanos jóvenes que, conscientes del problema de la movilidad en la isla, tratamos de incorporar en la sociedad un cambio en las mentalidades y conductas que tan dañinas son para nuestro entorno y, por extensión, para nuestro planeta.
Lo peor de todo es que, sin conocernos de nada, ya
tratan de "boicotear" nuestra iniciativa tergiversando nuestros planteamientos, provocando así mayor confusión en la sociedad. De todo esto deduzco que hay personas que, claramente, apuestan por este modo de proceder para "concienciar" a las personas. ¡Mal planteamiento éste!. La confusión y la mentira no nos hace ni más libres, ni más inteligentes, ni más críticos, ni más responsables. ¡Todo lo contrario!, nos hace ser presos de la discordia y la confrontación, nos hace débiles ante el engaño, nos hace viscerales y muy poco razonables. Porque es tal el grado de crispación y confrontación política, mediática y social que, opinar (y no digamos actuar) resulta una tarea cuando menos peligrosa.
Resulta muy triste tener que vivir con miedo a opinar, a estar de acuerdo con algunas propuestas planteadas por la Administración Pública en plena democracia, pues pronto se te acusa de cómplice de no sé cuántas barbaridades y se te apellida con un sinfín de descalificativos (
www.myspace.com/puto_tranvia).
Resulta muy decepcionante ver como aquellos a los que diste tu apoyo moral, tu confianza y tu firma cuando luchaban por defender la causa justa del respeto al medio ambiente, hoy no dudan en insultarte y criticarte con mentiras y falsas teorías conspiratorias.
Si resulta que es digno llamarse "demócrata"
escondiéndose bajo la careta del ecologismo sin dar la cara, llamarse "progresista" aprovechándose del nombre de un colectivo para firmar (sin darse a conocer) "opiniones" injustas y crueles, si ser "buena persona" es utilizar el término "ecologista" con el único propósito de ganar autoridad moral para justificar un argumento político y que éste no sea refutado, entonces es que no hemos aprendido nada.
Nuestra labor, sin duda, será compleja. Contentar a todos será tarea difícil debido a la polarización que mencionaba al principio. Pero que sirva este relato también como denuncia de esta situación. A todas esas personas comprometidas les digo que la confrontación no es el camino para cambiar las cosas. Existen muchas maneras de ser críticos. Tratar de buscar acuerdos, querer colaborar, no nos exime de capacidad crítica. ¡Creer lo contrario es un terrible error!, un mito que inmoviliza, desacredita y destruye la acción civil.
Y nos llaman ahora "amigos", agradeciendo, sin más, el tono de nuestra respuesta a semejante acusación, como si ahora hubiésemos obtenido su aprobación moral, su complacencia; eso sí, sin pedir disculpas en ningún caso y, al mismo tiempo, reafirmándose en su actitud.
Resulta muy triste vivir en una sociedad tan desmesuradamente desconfiada: caldo de cultivo para censores, caudillos, libertadores iluminados y demás personalidades propias de un tiempo ya pasado. Porque nos acusan a los defensores del tren, del tranvía, de la guagua, de la bicicleta, ...., de inconscientes que dan la espalda a los "verdaderos problemas" de la sociedad: los enfermos, los desvalidos, los pobres, el medio ambiente, la opción "más barata", la cultura, en definitiva, dar la espalda a las "auténticas prioridades". Pero repito (y por si no queda claro)
somos una asociación en defensa de la promoción y la dignificación del transporte público: éste es nuestro tema, el problema que tratamos, y no otro. Lo demás es mezclar las cosas, hacer reproches fuera de contexto, falacias mal intencionadas que tratan de deslegitimar nuestras ideas y nuestra acción.
Pena me da ver como nos hemos situado en un estado estéril y de difícil salida; cada uno anclado en sus extremos y sin capacidad de reaccionar, salvo que sea para darle vueltas a lo mismo. "TranTF" quiere dejar claro que no vamos a entrar en más valoraciones políticas. Nuestro posicionamiento es claro:
nos mueve la inquietud de concienciar y promocionar la necesidad casi urgente (e inevitable en un futuro no muy lejano)
de utilizar el transporte público. No nos mueve ningún interés personal ni partidista. Apostamos por la
no confrontación, el acuerdo y la colaboración, el trabajo serio y el respeto. Pero para ello necesitamos comprensión y apoyo, que nos juzguen con conocimiento y no bajo prejuicios o sospechas misteriosas e infundadas. Alimentar los fantasmas de la confrontación gratuitamente supone una irresponsabilidad moral inaceptable y contraproducente. No nos llenamos la boca con grandes palabras, ni aspiramos a solucionar los problemas del mundo, ni tampoco nos creemos moralmente superiores a nadie. Sólo queremos para un futuro que optemos por una movilidad responsable y alternativa; nada más.