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Yo creo que el que tenga la responsabilidad de regular, entre otras cosas, las secuencia semafórica de todo el trayecto del tranvía, así como de muchas calles de Santa Cruz, debería estar como mínimo bajo arresto domiciliario y totalmente controlado por peligroso.
Y lo de que el tranvía tenga la prioridad ante todo y sobre todo es algo que podríamos discutir en otro momento, no sólo del porqué un tranvía deba tener prioridad de paso sobre otro medio de transporte colectivo, como pueda ser la guagua, sino el tema ese de que le puede pasar por encima a cualquiera con cobertura de impunidad absoluta. Sinceramente no me lo creo y esa responsabilidad, en último extremo, estaría a lo que pueda interpretar un juez en el caso de que un afectado se plante ante los tribunales con los informes periciales oportunos.
Porque eso de que el tranvía tenga prioridad sobre todo vehículo de ruedas, porque el semáforo se le pone a uno en rojo cuando pasa, pues podría ser hasta normal. Ahora bien, lo que le resulta a uno totalmente incomprensible e imposible de interpretar racionalmente, es por qué el semáforo no se pone en verde para el resto de la circulación, en todas las rotondas, cuando el tranvía no está pasando. Simplemente te ponen el ámbar parpadeando para que permanezcas en una actitud de mosqueo permanente. Es algo así como: No va a venir, pero cuidado porque si por un casual viene sigue teniendo preferencia. U otra interpretación podría ser: Pase lo que pase el culpable siempre serás tú.
Y lo de la legalidad de esos semáforos en medio de las rotondas -donde sólo puedes ver la luz cuando ya estás encima- pues es algo que, por mucho que se empeñen los que se creen que están por encima del bien y del mal, en un momento dado puede ser bastante discutible. Porque es que como te lo pases medio metro te llevas, o te lleva, el tranvía por delante. Y nosotros ya hemos hablado muchísimas veces de la inseguridad de ese trazado metido con calzador, y a toda prisa, por un entramado urbano muy difícil de resolver para una infraestructura de estas características.
Así que el que se sigan produciendo incidentes, con varios descarrilamientos ya, no deja de ser otra cosa que el resultado esperado de la improvisación y del desastre de diseño que sólo nos está dando los primeros disgustos para lo que cabe esperar cuando la ciudad eche a andar en serio en septiembre y octubre. No hay un sólo bordillo que no esté reventado o machacado ya por los coches, farolas y soportes de catenarias metidos dentro de la carretera, hay trampas criminales para peatones y lo de las rotondas, que parecieran de juguete, representa una salida al problema necesariamente muy conflictiva.
Ellos lo tienen claro. Pase lo que pase siempre será culpa de conductores 'irresponsables'. Y esa cantinela es bastante facilona y posiblemente efectiva a la hora de descargar responsabilidades -que de eso es de lo que se trata casi siempre- pero otra cosa es que nos podamos permitir, encima, un tranvía que todas las semanas se esté pegando gajos por ahí con este y con el otro por no querer reconocer que en muchos sitios hacen falta barreras (en las rotondas de todas todas porque los conductores tienen que estar atentos a un montón de circunstancias a la vez) y en otros lugares sencillamente tienen que cargarse -nos guste más o menos- otro carril de tráfico rodado porque sencillamente el espacio no da para más. Eso por muy insoportable que el tema les pueda resultar a algunos políticamente hablando.
Y por mucho que se crean algunos que lo que queremos es destruir a Tenerife o hundir al tranvía (cuando cualquier forma de transporte colectivo la hemos defendido siempre como asunto prioritario), la realidad es que estas cosas las dice uno sencillamente porque no entiende, ni a bien ni a mal, por qué alguien se puede permitir el lujo de ponerme en un cruce una luz ámbar parpadeando para mantenerte perpetuamente mosqueado. Porque, con el tiempo, lo que ocurre es que la gente termina pasando de todo dado que tampoco es cuestión de pegarte todo la vida con el alma en vilo por un jodido tranvía que alguien se ha preocupado de meternos con calzador cuando, al mismo tiempo, han sido incapaces de mantener o fomentar los carriles para guaguas y taxis que se solucionan acaso un unos cacharros de pintura y, si me apuran, con media docena de cámaras de vigilancia para levantarle los pies del suelo al coche privado que no los respete. Como sí las tiene el tranvía, por cierto, más de doscientas.
Una guagua choca contra el tranvía de Tenerife
Una guagua colisiona con el tranvía en Santa Cruz
Dos heridos leves en el coche de una guagua contra el tranvía
Dos heridos leves al colisionar una guagua de Titsa contra un tranvía


17-04-07 'No me lo podrá discutir nadien'


En algunos países sensatos, y donde no hay espacio para
carriles de guaguas, éstas comparten tranquilamente las mismas
vías del tranvía ¿Acaso no se dedican a lo mismo?

En otros sitios, también civilizados, el tranvía convive con todo
el mundo pero con medidas de seguridad de todo tipo,
como es lógico. En este caso barreras móviles.
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