"Arico quiere que otro municipio asuma el PIRS". Con este titular encabeza su portada el periódico El Día, parecería que ha habido alguna especie de referéndum o, como mínimo, un pleno municipal que hubiese adaptado alguna decisión por el bien de la salud de los vecinos o del medio ambiente del municipio por la desastrosa gestión del vertedero hasta el día de hoy, por parte del Cabildo.
Pero no, es Eladio que cabalga de nuevo. No es la primera vez, desde que el alcalde redujo todo el problema de la gestión de los residuos en la Isla a una compensación a las arcas municipales esta amenaza se ha repetido ya en varias ocasiones. Lo curiosos es que con la Ley en la mano él puede cerrar el vertedero cuando le dé la gana, porque hoy por hoy es un riesgo para la salud de los vecinos por su carácter de incontrolado, por no cubrirse la basura convenientemente, por no aprovecharse y tratarse los gases, como exige la Directiva Comunitaria sobre vertido de residuos, etc.
Don Eladio es un hombre muy querido y apreciado por el conjunto de sus compañeros en las alcaldías de la Isla, de todos los colores políticos. Se le considera muy solidario por la forma en que está dispuesto a tragarse la basura de la isla de cualquier manera. Por eso todos ellos "pasan" del tema, por eso el retraso y el desinterés que todos muestran por avanzar hacia una política sostenible de gestión de residuos. Por eso se descojonan del contenedor amarillo y han obviado su obligación de implantarlo desde el 2001. Sólo en las elecciones, los que están más apurados, recurren a un poquito de maquillaje verde diciendo que si son el primer municipio en implantar "recogida selectiva", como la Oramas en La Laguna... Cosas todas ellas que la realidad de los hechos demuestran como falsas.
Sin embargo muchos vecinos de Arico verán hoy la portada de El Día y se dirán: "este tío tiene un par de cojones", pero mañana los problemas del vertedero seguirán siendo los mismos, y Eladio seguirá con su política que muchos ven como de solidaridad hacia el resto de la Isla pero que, cualquier día de estos, nos daremos cuenta que ha contribuido, junto con la irresponsabilidad del Cabildo, a un retraso injustificable en lo que debería ser una política enfocada hacia la gestión sostenible de los residuos de cara a nuestros hijos y nuestros nietos. Porque nosotros tendremos ópera, pero la batalla de los residuos la hemos perdido porque nunca la llegamos a comenzar.