.
Por razones operativas, que nunca me las he dado yo de ser un usuario habitual del transporte público, he estado usando unos días tanto las guaguas como el tranvía y, francamente, he padecido momentos de auténtica indignación. Y miren que uno ya no es ni muy dado a indignarse por nada visto lo visto.
Porque es que yo considero que si tenemos las guaguas como las tenemos, con las estaciones llenas de mierda o cayéndose, sin marquesinas o destrozadas en el mejor de los casos, sin acceso para personas de movilidad reducida (porque tienes que correr porque de lo contrario te matan los coches) y mierda y abandono por todos sitios... no debe ser porque todos nuestros políticos sean unos golfos impresentables. La tendencia de uno, aunque alguno se crea lo contrario, es pensar que los recursos públicos no dan para tanto, llegando a ser hasta comprensivo con estas situaciones de miseria y desastre.
Ahora bien, cuando uno ve, en el caso del tranvía que esencialmente se dedica a lo mismo que la guagua hasta que alguien demuestre lo contrario (que no se crean que no hay equipos trabajando en ello), cuadrillas de limpieza fregando las papeleras con limpiacristales, cepillándolo todo diariamente y metiéndole la cuchilla a las cristaleras hasta por una cagadita de mosca, francamente, llega a la conclusión de que lo que realmente ocurre es que alguien está tomándonos el pelo con los impuestos que pagamos todos (menos esos de la RIC, claro).
Hay mucho belillo por ahí, que dice que defiende el transporte público, que nos critica porque -según ellos- estamos en contra del tranvía y no deberíamos tener derecho ni a subirnos. Y esencialmente nosotros lo que hemos criticado siempre es la desvergüenza. Y cuando uno ve que después de meses de terminada la obra de la rotonda de la Finca España todavía ni la Oramas ni el Melchior se han dignado a poner una marquesina que proteja a la gente del viento o del solajero (precisamente en ese sitio), que en la parada de guaguas del Hospital se pueden recoger las colillas con una espuerta (no hay ni papelera), o que en otras paradas sencillamente hay que jugarse la vida para llegar (sin paso de peatones) o el pestazo es insoportable (como ocurre en la propia estación de La Laguna) pues, francamente, comienzas a indignarte como un poquito.
Cuando uno va en una guagua por las remozadas calles del tranvía pareciera que vas subido a un potro de esos que te lanza sobre la colchoneta en las ferias, ni a propósito se dejan tantas rampas y baches. Y, si les digo la verdad, después de utilizar unos días la guagua (incluso esa 'gratuita' que te lleva y te trae a la estación de San Benito con la frecuencia más corta que he visto nunca en ninguna guagua, pese a que en un viaje íbamos dos personas y en el otro tres), considero que acaso no haya sido buena idea esa de suspender la huelga ante las promesas del Melchior de ocuparse de las necesidades de la guagua como servicio público. Las intenciones de esta gente están claras, todo lo que no circule por debajo de una catenaria ha sido condenado a la miseria y al fracaso, a mayor gloria de la multinacional francesa que explota el tranvía. ¿O por qué se creen ustedes que los franceses se pasean tanto por aquí del brazo del Melchior? ¿Por nuestra cara bonita o porque acaso nosotros acabamos de descubrir que los galos son completamente gilipollas?

Rincocito en el que se sienta la gente en la parada de guaguas del Hospital
Todos los días le pasan limpiacristales a las paradas del tranvía y
lo cepillan todo. Más limpio que lo que puede tener uno la casa o
que muchos centros de salud o determinados servicios de los hospitales.
Así han dejado una parada de guaguas, después de las obras
del tranvía, a la altura de los aparcamientos del Hospital
de la Candelaria. Ni sombra, ni asientos ni nada de nada. Un
palo dentro de una llanta.
La guagua que une 'gratuitamente'
¡y cada siete minutos! la estación de
San Benito con el tranvía en la Trinidad. Totalmente vacía. Simplemente
con decirle a la gente que se baje en la Cruz de Piedra y coja la 014
(porque es donde hay confluencia) se solucionaría el tema. Pero éstos
no quieren ni oír hablar de ninguna guagua que pueda ser alternativa
al tranvía. Prefieren poner un ridículo servicio, que nos cuesta una pasta,
para que el tranvía vaya repleto al precio que sea. Para semejante ridiculez sí que hay dinero, para carriles de guaguas no hay ni un céntimo.
La estación de La Laguna sencillamente apesta.
Hace falta tener cojones para sentarse en ese muro. Pero lo peor
es llegar a esta parada en el puente de la carretera general del Sur,
hay que cruzar a la carrera abierta las curvas sin visibilidad del carril
de desaceleración de la TF-5.
Todo el día con el limpiacristales en la mano. De película.

Parada de guaguas del Hospital, ni una papelera. Limpieza cero.
Por medio de estos dos carriles tienen que caminar los peatones, después
de cruzar por zonas prohibidas y no señalizadas, para llegar a la parada.
La mayoría personas mayores de ese norte. De vergüenza.

¿Cuántos meses hace que no pasa nadie por aquí con una escoba?
Todas las paradas de guaguas de la zona
de Finca España sin
marquesinas, en la zona probablemente más ventosa del municipio
gobernado por la Oramas, heredera de los propietarios del transporte público en Tenerife y que lo único que aprendió, por lo que se ve, fue aquello
de mantener la taleguita bien llena a base de trincar del dinero público.
04-09-07 Desaparece la gigantesca superficie de césped del Parque de Las Torres
27-08-07 TITSA ofrece 44.455 opciones de viajar desde La Laguna a Arico y ninguna a Vilaflor
25-08-07 Nuevo gajo del tranvía contra una guagua

21-08-07 Los 'amantes de la catenaria' nos amenazan ahora con los juzgados
