Adán Martín lleva a Bruselas a una veintena de periodistas para informarles del estado de los asuntos de Canarias en la UE y enseñarles la nueva sede autonómica
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO
BruselasLa tradición periodística hace que a cada viaje de una delegación canaria a Bruselas se le cuelgue la etiqueta de ofensiva, como si la de una acción bélica se tratara. Han sido tantas las ocasiones en que Canarias ha tenido que enseñar los dientes ante Madrid y Bruselas, que cada desplazamiento institucional a la capital comunitaria suena a preludio de una guerra nunca declarada. Y si esto es una ofensiva, pues resulta que los periodistas que se han trasladado a la capital belga son algo así como aquellos informadores empotrados en los convoyes militares que tan populares se hicieron en los inicios de la ocupación militar de Irak.
Pero vayamos por partes El presidente del Gobierno de Canarias llegó ayer a Bruselas para iniciar una ronda de contactos con vistas a examinar el estado de los asuntos isleños en la UE y de paso, inaugurar la nueva sede autonómica en la capital comunitaria.Como en toda inauguración que se precie, no podían faltar los pediodistas, y ahí surge la generosidad de este Gobierno, que ha desplazado a la capital comunitaria aproximadamente a 25 informadores de otros tantos medios de comunicación. ¿Lujo o necesidad? El Gobierno se lo plantea como una inversión a medio y largo plazo, por cuanto pretenden aprovechar el viaje para dar un curso intensivo sobre qué es la UE y cómo encaja Canarias en ese rompecabezas.
Confían las mentes bien intencionadas de Presidencia en que así se contribuye a que la ciudadanía tome conciencia de que nos jugamos mucho con la ampliación de la Unión Europea, que le debemos mucho a Bruselas y que ni Barnier es un nuevo fichaje del Real Madrid ni las RUP un grupo musical.
El precedente más cercano de un viaje de estas características fue aquel que organizó hace un año Román Rodríguez y en el que sometió a otros 20 periodistas (la mayoría de ellos repiten) a un viaje agotador para que pudieran acompañarles a una cena en Bruselas y vieran que importante era él para el futuro de Canarias. El tiempo, que es así de cruel, colocó a Rodríguez en un escaño del Parlamento, mientras que los mismos periodistas regresan ahora a Bruselas con todos los gastos pagados. A Adán Martín parece preocuparle mucho menos la cena y mucho más que la gente asuma la relevancia de Europa en nuestras vidas. Para ello, ha preparado una sesión de conferencias que hoy, lunes, amenaza con dejar traspuestos a más de uno, sobre todo a aquellos a quien el consejero de Agricultura, Pedro Rodríguez Zaragoza, entretuvo anoche demostrando que él es el miembro del Gobierno con mayor habilidad en el difícil arte de contar chistes.
También se han sumado a la delegación canaria los populares Australia Navarro y Luis Soria. La consejara de Presidencia y el titular de Industria llegaron en vuelos precedentes pero con un mismo objetivo: dejar constancia de que ellos pintan algo en el Gobierno. Australia Navarro, de hecho, andaba desde primera hora de la mañana de ayer, averiguando si algún compañero de Gabinete se la había jugado al ver que su nombre no aparecía en la información de éste periódico sobre el viaje. Cuando entendió que había sido un error recuperó la sonrisa ¡Oh, milagro!, prometío salir de esa cueva informativa en que andan los nuevos consejeros del Gobierno canario. A lo mejor resulta que Bruselas devuelve el habla a quienes la tenían antes de jurar el cargo. Sólo por eso, bienvenidos sean los seis grados de temperatura con los que ayer recibió esta ciudad a la mitad de la celegación canaria (la otra mitad viajó el sábado para acogerse a la propuesta turística del Gobierno, con excursión a Brujas).