La soberbia es mala consejera
Dicen que es uno de los siete pecados capitales. Y para algunos es el peor pecado de todos. Y eso es lo que debía pensar una trabajadora de AENA cuando se tropezó en el camino con el asesor áulico en materia de seguridad del delegado de Gobierno, José Segura, Domingo Medina, cuando éste abandonaba el parking del aeropuerto de Los Rodeos en su coche. Y lo hacía aprovechando que estaba la barra de seguridad elevada para no pagar la estancia. Pero llegó tarde. Y se bajó justo cuando su vehículo iba a dejar el recinto. El político y asesor lagunero llamó a la empleada que en ese momento atendía el parking. Y le dijo que le abriera, porque era quien era. Ella le respondió que no, que fuese al cajero y cogiese el ticket correspondiente. Le volvió a decir que estaba hablando con alguien muy importante. Pero la trabajadora le dijo que no, que aunque fuese el Rey, tenía que coger el ticket. Medina le dijo que no podía levantarse, porque sufría de ácido úrico y que le hiciera el favor, porque sino tendría problemas. Y la empleada que no debe conocer el escalafón y la jerarquía, le dijo que nanay. Y Domingo Medina tuvo que bajarse a la condición mortal, a la que comparte con todos los mortales. Pero como en todo aquí hay segunda parte.
Le puso una denuncia
Como decíamos antes, la soberbia es mala consejera y nos hace cometer algunos errores. En este caso, cuando Domingo Medina vio que no conseguía doblegar a esta persona, ni corto ni perezoso se fue a las dependencias del Cuerpo Nacional de Policía del aeropuerto de Los Rodeos, donde desde que el momento en que entró recuperó su aureola y su gloria. Y le interpuso una denuncia a la pobre mujer, por soberbia, curioso y por tratamiento inadecuado a su persona. Los funcionarios del puesto se quedaron pasmados ante el texto de la denuncia y alguno pensó que eso era un disparate, pero para no tener problemas ni con el asesor ni con el comisario provincial, Juan Antonio Gil Rubiales, los cuales se hubieran puestos como unos basiliscos decidieron darle curso a este ridículo episodio, pero que revela claramente como en algunas ocasiones se confunde el cargo con la vida y que ésta no se pliega como es el estilo de Medina y Segura a los deseos de dominio. Esperemos que el juez no abra un juicio de faltas o que AENA despida a esta persona. Sería muy triste.
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