El que quiera que ha jugado a gestionar el agua de de presa de Trevejos estos últimos meses -el Cabildo, el Ayuntamiento de Vilaflor o quien sea- ha hecho una apuesta muy fuerte porque va a llover pronto. Y ojalá esto sea así porque, de lo contrario, no sólo peligrarán buena parte de las cosechas, sobre todo de papas, sino que la propia presa podría sufrir graves daños toda vez que alguien ha decidido que se podía vaciar del todo, contra las recomendaciones técnicas de mantener un mínimo de seguridad (generalmente de 50 o 60 centímetros) que evite el deterioro de las láminas de impermeabilización.
Sobre el qué está pasando con el agua en Vilaflor, asunto que dio lugar a una fuerte polémica electoral en este municipio, hay opiniones para todos los gustos. Pero la situación de la presa de Trevejos, a comienzos de octubre, viene a poner en evidencia que alguien no está haciendo la tarea correctamente y está caminando sobre el filo de un cuchillo que, en cualquier momento, puede dar lugar a un auténtico problema. Y alguien, además, debería aclarar cuánta agua de Trevejos está bajando para esos campos de césped en Arona, San Miguel y demás y porqué, a estas alturas, la pésima gestión pone en peligro no sólo a la propia presa de Trevejos sino, sin en el mes de octubre no llueve con un poco de fundamente, probablemente cerca del 90% de las cosechas de papas.
Y en una Isla, donde se han sembrado recientemente 12 kilómetros de césped para que pase sobre él un tranvía -cuando las presas se nos están secando y cada día desalamos más agua para consumo a base de consumir un petróleo cada vez más escaso-, resulta que los asuntos claves, los verdaderamente graves e importantes, están dejaditos de la mano de no sé quién, y como no le demos otro rumbo a esto nos estaremos metiendo en un auténtico berenjenal de difícil salida.








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Asombroso, como si fuera Irlanda

Esto es lo que les cuenta Melchior a los niños en los colegios. Muy bien todo, otra
cosa es que lo que hace el Cabildo sea justo lo contrario.