Hace un par de semanas he de reconocer que me quedé verdaderamente impactado al ver en la prensa una imagen. Ya no me ocurre casi nunca, pero aquello me llamó poderosísimamente la atención.
Y es que un auténtico batallón de funcionarios públicos, evidentemente los mejor pagados, se pegaron una excursión en día laboral para el común de los mortales, el miércoles 19 de septiembre, para supuestamente inaugurar nada menos que unas manos de pintura y algunas mejoras en el refugio de Altavista, que eso está allá arriba en El Teide, donde casi el diablo pierde los calzones.
Éstos, evidentemente, no se habrán pegado la pechada hasta esa altura desde la base del volcán. Supongo los habrán dejado en los coches oficiales el el teleférico y, desde allí, habrán bajado hasta el refugio para tirarse media docena de fotos. Y yo no sé, bueno sí he oído rumores sobre facturas y demás, sobre lo que habrán costado estas necesarias mejoras a ese refugio, pero lo que sí tengo claro es que no mucho más de lo que nos habrá costado trasladar a todo ese batallón de gandules hasta los tres mil y pico de metros, si contamos lo que cobran éstos en salarios (una jornada perdida inútilmente), los coches oficiales, el uso del teleférico por semejante tropa y los
imprescindibles vinitos y pinchitos que alguien les habrá tenido que llevar allí arriba con motivo de la 'histórica' fotografía para el periódico.
Y yo sé que para éstos, para la mayoría de éstos, en esta Isla no existen problemas importantes que atender y consideran disponen de todo el tiempo del mundo para hacer el indio mientras al resto de los mortales, los más afortunados, les toca trabajar. Y acaso entre tanto belillo sólo faltó la foto de los que seguramente sí que se merecían el reconocimiento: Las mulas que tuvieron que subir los materiales para la reforma a lomos por ese volcán para arriba. Y como casulamente teníamos la foto tomada hace unos meses de cuando eran llevadas apelotonadas en un camión hasta allí arriba, valga nuestro reconocimiento a estos animales, verdaderos sacrificados en la remodelación del refugio.
A los otros, los de las fotitos caras, pues sencillamente constatar una vez más lo que todo el mundo reconoce ya. Y es que no tienen vergüenza ni la conocen.

El refugio de Altavista se reabre para dar un servicio ´acorde al siglo XXI´ 