Este jueves se cierra, en principio, el plazo de alegaciones al proyecto de PTEOR, plan estratégico que debería reconducir todo lo referente a la ordenación de los residuos en la isla de Tenerife en los próximos años. Y, efectivamente, el objetivo de un buen plan en esta materia ha sido el motivo del esfuerzo de mucha gente a lo largo de los últimos años y por una vez, hay que decirlo con total claridad, es cierto que todo el que ha querido participar con críticas, propuestas o lo que sea lo ha hecho con total normalidad. Casi como se esto fuese verdaderamente un país democrático.
Y en ese sentido, también hay que reconocerlo, se han alcanzado avances significativos que han acercado muchas posiciones iniciales aparentemente irreconciliables. Porque este PTEOR presenta unas propuestas y, sobre todo, unos objetivos a cumplir que de ser alcanzados podrían evidentemente acercarnos bastante a la situación de los países más avanzados del mundo en materia de gestión de residuos. Otra cosa es que se necesitan cambios legislativos, seguramente a nivel europeo, para que las cosas vengan a pintar de una manera mucho más sostenible y que, definitivamente, el residuo minimizado al máximo sea considerado como un recurso sin más connotaciones que sólo conducen a la confusión y al desastre.
Y nosotros decimos que nos encontramos, en líneas generales, ante un buen trabajo que podría ayudarnos bastante a salir del atolladero en el que nos encontramos. Que hay aspectos en el Plan, fundamentales, que no tienen que ver con la gestión de los residuos sino con un modelo de crecimiento completamente disparatado. Porque es que sin las chifladas previsiones de crecimiento poblacional que se establecen, que no son otra cosa que el resultado de suponer que vamos a seguir el ritmo desenfrenado de los últimos años, estaríamos hablando de un PTEOR que se aproxima bastante a los programas de 'Residuos Cero' que se reclaman y se intentan aplicar ya en algunos lugares del Planeta.
Y es acaso la escenificación de unos compañeros húngaros estos días, representando una lucha entre 'incineradores' y 'recicladores', pudiera ser una forma distinta y original de comprender en qué consiste la disputa entre los que defienden la incineración -como método de eliminación alternativo al vertido- y los que consideramos que hay que agotar todas y cada una de las posibilidades antes de apostar por una tecnología carísima que, en definitiva, se dedica a quemar recursos valiosos. En esta acción, que se llevó a cabo frente a la Agencia Nacional de Desarrollo húngara, tres 'recicladores' tienen puestas camisetas que dicen "Genera trabajo", "Ahorra materiales" y "Barato". Los 'Incineradores' dicen "Costosos", "Derrochadores" y "Contaminantes".
Durante la representación (ver vídeo) se animaba a una alta funcionaria de la Agencia (que aparece con traje) para que tomase partido en la singular 'batalla' y en un momento dado se puso de parte del los 'Recicladores', inclinando simbólicamente la balanza hacia un modelo más sostenible
En el mismo acto la organización convocante presentó 5.000 firmas contra la incineradora proyectada además de demandar un referéndum público en el caso de continuar con el plan. Eso en una ciudad cuyo número total de habitantes es de 32.000.