Uno de los árboles centenarios con más solera del sur de Tenerife ha muerto en el más absoluto de los olvidos. Situado en la zona baja del barrio adejero de Tijoco este árbol fue durante décadas una referencia obligada, un punto de encuentro y un lugar a donde incluso acudían familias enteras con las meriendas a disfrutar de su sombra tan de agradecer en esa zona. Adeje, como municipio en desarrollo ligado al cemento y al asfalto, no tiene tiempo de ocuparse de estas tonterías y de estos auténticos monumentos naturales que ya no representan nada. Si hace calor se pone el aire acondicionado y ya está. Para verde no hay nada como los campos de golf.

Lo que queda del "Mato de Guía"