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Tenerife
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Los especuladores y la desvergüenza ponen en riesgo a una de las cooperativas agrícolas más importantes de Tenerife

07 - 12 - 07

Yo creo que gracias a que en ese Sur, aunque el tema ya afecta a casi toda la Isla, pareciera que no hubiera ni fiscales, ni jueces, ni Seprona, ni leyes que valgan... no ha sido necesario construir de momento ningún centro penitenciario nuevo en Tenerife. Si alguien se tomara en serio alguna de las cosas que pasan, y que están en los periódicos -sin ir más lejos-, y comenzara a tirar del hilo es posible que se pudiera armar una de muy padre y señor mío.

El penúltimo escándalo, que como otros tantos quedará seguramente en nada y lo terminarán pagando los trabajadores y agricultores de verdad a favor del especulador sin escrúpulos, ha sido el de Cocarmen donde alguien se ha dedicado alegremente a avalar créditos sin garantían de ningún tipo de recuperar las perras. Un lío de compras de terrenos, incluso en Vilaflor, por parte de miembros de la directiva de la Cooperativa, que después se recalificarían e incluso se revenderían a la propia sociedad, está a punto de dar al traste con una de las organizaciones de agricultores más importantes de Tenerife, donde en su momento han desembarcado ingentes cantidades de dinero público, mientras todo el mundo mira discretamente para otro lado.

Pero qué podemos esperar de unos municipios donde los alcaldes presumen públicamente de incumplir con las leyes. Arona dicen que se encuentra paralizada -que buena falta que le hacía, por otra parte- porque unas denuncias han obligado al Ayuntamiento a cumplir con la legalidad en la consesión de licencias urbanísticas, lo que no habían hecho nunca en el lugar del mundo civilizado donde más viviendas ilegales se han construido en los últimos años. Y ni un solo fiscal ha movido un dedo para investigar las escalofriantes denuncias de los afectados.

Por eso, y por otras cuantas cosas más, mucho me temo que con lo del escándalo de Cocarmen va a pasar exactamente lo mismo. De una manera o de otra, y siempre a costa del más débil, todos buscarán la forma de que no se llegue al fondo del asunto. Que en este caso, como en el de Tindaya, el ICFEM y demás, no debe ser otro que responder directamente a una pregunta: ¿Dónde coño están las perras?

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