Yo creo que no hay nada más feo, a parte de pegarle a una madre o una barbaridad de esas, que ver a un geógrafo perdido sobre el mapa. Cuando eso ocurre es que la cosa se está poniendo jodida de verdad.
Pero acaso, en esta ocasión, esta anécdota de ver a Wladimiro Rodríguez -doctor en Geografía- perdido 'al sur de la península italiana', concretamente en Palermo para referirse a unos hechos que han ocurrido en la región de Nápoles, sólo sea una excusa para comentar algunos aspectos -desde luego más relevantes- de su homilía dominical en El Día donde se refiere a la evolución de la generación de residuos en la isla de Tenerife en este último año que concluye. Que no es que el hombre lance las campanas al vuelo, pero casi.
'Algo está cambiando en nuestra gente', afirma, porque 'estamos logrando que los ciudadanos de Tenerife tomen conciencia de la necesidad de reciclar, y reutilizar y parece que vamos por el buen camino'. Claro que, por el momento, don Wladimiro no acompaña su ninguna de estas estupendas frases de dato alguno que nos haga compartir, bien que nos gustaría, el fantástico optimismo con el que empieza el año nuestro querido y admirado Consejero.
Porque es que, esencialmente, en el año que termina no se han producido cambios sustanciales, en las condiciones que influyen en el problema, que nos permitan pensar que algo de lo que cuenta Wladimiro en su artículo pueda tener visos de realidad por ningún sitio. Es verdad, se lleva observando de un par de años a esta parte, que el volumen de residuos no está aumentando al vertiginoso ritmo de estos últimos veinte o treinta años, pero no es menos cierto que eso cabría atribuirlo a la entrada en funcionamiento de determinados sistemas integrados de gestión, como ocurre con los neumáticos de los coches que ya no van a Arico porque los usuarios pagamos una pasta para que sean tratados de manera diferenciada cada vez que cambiamos la rueda al coche.
Pero lo de que 'estamos logrando que los ciudadanos tomen conciencia' o grandilocuencias de ese tipo yo, de momento, lo pongo en cuarentena hasta que el Cabildo haga públicos los datos. Porque es que, esencialmente, en el 2007 tenemos los mismos puntos limpios que en el 2006 -y eso sin esencialmente- y prácticamente los mismos contenedores para la recogida selectiva en la calle (en uno y otro caso muy por debajo de las necesidades). Yo, sin ir más lejos, sigo fajándome, como ya he contado alguna vez, por conseguir que mis envases queden dentro del contenedor que la Ana Oramas me puso para las elecciones del 2003 a 500 metros de mi casa. De cada cuatro veces que voy es raro que consiga meterlos una sola porque nadie sabe, ni creo que sepamos nunca ya a estas alturas, ni cuándo son los días de recogida ni si realmente es verdad que eso lo recoge alguien alguna vez o si realmente, al menos desde La Laguna, llega algo separado a Arico de una u otra forma. Ni idea.
No obstante, y aunque Wladimiro es muy dado a establecer comparaciones o paralelismos imposibles -sobre todo ante las desgracias- con otras regiones del globo que en un momento dado puedan estar peor que nosotros, en el sur de Italia lo que ocurre esencialmente con el tema de la basura es que hay una camorra y una mafia metidas en el asunto de mil pares de narices, lo que ha provocado que no tengan ni un vertedero medianamente homologable en el entorno de Nápoles y, ni mucho menos, políticas razonables de separación en origen ni machangadas de éstas que los mafiosos no puedan controlar. A diferencia del norte del país, curiosamente, donde son pioneros en muchos aspectos. Por eso, al igual que cuando comparó el incendio de Tenerife con los criminales incendios de este verano en Grecia, yo creo que no convendría tanto hacer estas extrañas extrapolaciones y, en todo caso, puestos a compararnos hacerlo con la gente que está haciendo cosas positivas por ahí, que las hay, aunque salgamos peor retratados en la foto. A no ser que Wladimiro tenga algún dato de asuntos de camorra e intereses en el tema de la basura en Tenerife, que entonces estaríamos hablando de otra cuestión sobre la que no cabría tanto el responso sino la acción política contundente.
Pero uno sabe, a parte de muy poco o casi nada sobre cuestiones de camorra aunque siempre llegan rumores -que en esto de la basura su mueven muchos intereses crematísticos-, que nuevamente entramos en año electoral, que Melchior quiere volver al Senado y que Wladimiro siempre está dispuesto -cómo no- a echarle una mano porque de bien nacido es ser bien agradecido. Pero con el temita -problema ambiental de primer orden- éste de los residuos sólo cabe la trasparencia y reconocer que estamos a unos niveles ridículos, en cuanto a reciclaje, en relación al entorno europeo del que tanto nos gusta presumir para que no nos relaciones con el continente que geográficamente nos toca. Y lo de que hay menos basura porque separamos más, en principio, a ver los datos. Que a mí, concretamente y no sé a los demás, lo que me ocurre es que no tengo ni un puto duro y es posible que haya generado muchos menos residuos en el 2007 porque, aunque separo lo mismo, de tanto apretarme el puto cinturón me estoy quedando ya casi hasta sin aliento. ¿Que a ver si la alegría y el optimismo de Wladimiro se va a resumir en el hecho de que la cosa se está poniendo verdaderamente jodida y eso se está notando en la basura que generamos lo mismito que en las hipotecas?
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Wladimiro Rodríguez Brito
Los Reyes y Arico
VIVIMOS en un marco territorial y social en el que los llamados efectos colaterales tienen lecturas complejas ante la situación social y cultural de nuestra tierra. La tradicional fiesta de Reyes tiene complicaciones no sólo en los bolsillos de las familias sino también en los residuos que se producen relacionados con estas fiestas. Si bien en diciembre se produce normalmente un incremento en la producción de residuos con respecto al resto del año, no es menos cierto que nos debemos sentir satisfechos porque parece que algo está cambiando en nuestra gente, ya que a lo largo de 2007 se han producido menos con respecto a 2006.
Es decir, estamos logrando que los ciudadanos de Tenerife tomen conciencia de la necesidad de reciclar, y reutilizar y parece que vamos por el buen camino. Esa disminución de residuos es debida a la separación de los residuos, convirtiéndose estos en recursos, como ocurre con el vidrio, el cartón y el plástico. Por eso es bueno que nuestros vecinos, grandes y pequeños, sigan mirando hacia los contenedores que tenemos en nuestras calles y lean con un compromiso ambiental la problemática que genera una cultura de usar y tirar que no sólo es insolidaria socialmente con los bolsillos peor dotados, como es el presente caso, sino ambientalmente con el presente y futuro de esta tierra.
Este mensaje no pretende ser pesimista, al contrario. En los últimos años se está produciendo un incremento en la recogida selectiva de vidrio y cartón y en menor medida de envases. Por ello, los Reyes visitan el Complejo Medioambiental de Arico con una lectura diferente que el recorrido que han hecho en nuestras calles y, sobre todo, con el papel cultural que hacen hacia el mundo infantil. Tema éste de sembrar ilusiones y sueños en los niños que nos parece muy respetable. Sin embargo, también debemos sembrar ilusiones y compromisos de futuro en una sociedad en la que estos días el Complejo Medioambiental de Arico recibe más residuos separados y menos residuos brutos, como nos ocurre en la actualidad.
Es en este marco en el que estas líneas quieren dar un toque de atención puesto que los aspectos ambientales no son sólo de este pequeño terruño perdido en el Atlántico, sino que hemos de entenderlo en los problemas globales y locales. Es decir, desde los acuerdos de Kioto y la cumbre de la isla de Bali, hemos de acercarlos a lo que estos días ha ocurrido en el sur de la península italiana, sobre todo en la ciudad de Palermo, en la que tuvo que intervenir el ejército ya que tenían en las calles más de 100.000 toneladas de residuos urbanos en una disputa sobre los vertederos y si ponen o no plantas de incineración para resolver este grave problema.
Por ello, amigo lector, estas líneas quieren ser una reflexión en voz alta en un planteamiento de solidaridad con un compromiso ambiental en el que, como diría nuestro querido Pedro Guerra, hemos de "contaminar" a los menores y mayores para que a lo largo de todo el 2008 continuemos en la misma línea y se reduzca lo que enviamos al Complejo Medioambiental de Arico, y que la separación en origen y el reciclaje sea más asumido por todos, es decir, que seamos un poco más ecologistas en 2008 de lo que hemos hecho en 2007.