Muchos años llevaban los vecinos de Camino de El Hierro, en Santa Cruz, y especialmente los de las denominadas '120 Viviendas' soportando el abandono del entorno de la iglesia de Santa Teresa de Jesús, cercada por unos alambres que sólo permitían el acceso al entorno del edificio del coche fúnebre, el coche del cura y el de sus ayudantes más allegados.
Y se sabe que, lamentablemente, nos encontramos en barrios con problemas, muchos problemas entre los que se encuentran, sin duda, la falta de espacios públicos abiertos convenientemente acondicionados para el esparcimiento de jóvenes y no tan jóvenes. Pero parece claro que el entorno de la iglesia de Santa María no lo tiene previsto para este fin ni el cura ni el Ayuntamiento que le está permitiendo rodear la supuesta plaza con una valla más propia de un recinto carcelario, seguramente para que el cura, y poco más, puedan seguir utilizando el espacio como aparcamiento privado.
La penúltima que me contaron del personaje, don Florentino, es que hace unas semanas trancó a tres niños, del entorno de los 10 años, que se colaron en los alrededores de la iglesia para darle sepultura a un hamster en el terraplén que rodea el edificio que en buena parte, si no en su totalidad, fue pagado en su día por todos los vecinos del entorno con los correspondientes donativos. El caso es que cuando el cura los trancó les armó tremenda bronca, hasta el punto de que les hizo desenterrar el animalito porque lo que tenían que hacer con aquello era 'tirarlo a la basura'. Eso según contaban los niños a sus familias con el susto en el cuerpo todavía.
Y hombre, yo no sé exactamente a dónde vamos a parar aquí, y mucho menos hacia dónde va esta Iglesia nuestra cuando, en lugar de abrir sus espacios al entorno -como por otra parte se ha hecho siempre en todo el mundo-, optan en los barrios más desfavorecidos por enjaularse y atrincherarse detrás de unas vallas impresionantes para hacer uso privado de un espacio que, en definitiva, ha sido financiado desde siempre por todos los vecinos del entorno y en parte alguna se ha visto cosa semejante jamás. Que el cura, y obviamente el Obispo que se lo permite, podrán proponer -eso no se los voy a negar yo- las obras descabelladas que considere en cada momento, pero otra cosa es que un ayuntamiento sensato autorice semejante aberración. Aunque de este asunto, me temo, vamos a seguir hablando porque ya hay vecinos dispuestos a iniciar una campaña de recogida de firmas para que el espacio que rodea a la Iglesia sea de uso público, en forma de plaza, como en cualquier parte del mundo civilizado. Ya veremos en qué para la cosa.




Durante años la Iglesia ha estado rodeada por esta valla de alambres, ahora se puede observar cómo el cura está llevando a cabo una obra bestial rodeándose de una impresionante verja de la vergüenza para aislar a la Iglesia, que pagaron todos los vecinos, del entorno.




Obsérvese cómo niños de las '120 Viviendas', al fondo se ve la Iglesia con la plaza vallada, han improvisado un parque infantil con colchones viejos. Asombroso pero real como la vida misma.
16-06-07 José Pons Comallonga, el último cura pobre
