La Casa Mascareño, diseñada por José Blasco, declarada Bien de Interés Cultural
DIARIO DE AVISOS
SANTA CRUZ
La Casa Mascareño, ubicada en el municipio de Santa Cruz, ha sido declarada por el Ejecutivo canario como Bien de Interés Cultural (BIC), en el Consejo de Gobierno celebrado ayer. El inmueble, cuya protección legal sorprendió ayer a los vecinos profanos en la materia, se halla en la actualidad en un estado total de abandono, y pasto de las pintadas. El edificio está situado entre la avenida de Venezuela y la calle Fermín Morín, y habría de ocupar el centro de una de las manzanas resultantes del nuevo trazado del barrio de Buenavista.
La ejecución del proyecto de su construcción observa la preceptiva racionalista, siendo uno de los escasos ejemplos de arquitectura canaria del siglo XX. Este proyecto, que data de 1934 y diseñado el arquitecto José Blasco, soslaya los recursos expresionistas y se entrega a un diseño cúbico cuya volumetría evoca algunas creaciones domésticas de Le Corbusier, informó el Gobierno en un comunicado. Esta casa se caracteriza por estar dotada de una estructura de pilares de hormigón, muros de bloques prefabricados, cubierta plana de hormigón armado, planta irregular -entendiendo como tal el alejamiento de la simetría bilateral, que no la ausencia de equilibrio en el conjunto-, ausencia de decoración en los paramentos
Un aspecto que José Blasco estudió para el proyecto fue el que atañe a la orientación de la vivienda. En este aspecto se distancia de los principales teóricos racionalistas que, llevados por su obstinación tecnológica y funcionalista descuidaron valores como el marco climático y ambiental o la extracción social de los futuros usuarios. Asimismo, el autor intentó "crear un tipo de edificio que funcione en las Islas, por sus peculiares condiciones de soleamiento durante todo el año. Esto explica la importancia que concede a las terrazas, que suelen experimentar un vuelo importante sobre las estancias orientadas al sur". Así, la terraza no se dispuso en voladizo, sino sobre el forjado de la planta baja. Bien es cierto que Blasco tiene otras obras más conocidas, como el edificio de Estadística, pero es en esta obra donde el autor, tras muchas experiencias, se libera de toda especie de recargamiento formal. Sin embargo, en la casa para Carmelo Mascareño, Blasco dio prueba de su sabiduría en el manejo de los volúmenes y de los espacios internos, típico de la forma de hacer de la época.
Esta casa pertenece, dentro de la trayectoria de Blasco, a su línea más cubista y purista, muy similar a la casa del camino de San Diego.
Fuente: Diario de Avisos, 02-07-08
El Bujero del Silo, en La Gomera y la Casa Mascareño, en Tenerife declarados Bienes de Interés Cultural 





Lo de los BIC es cosa para Iquer Jiménez, tan fantasmagóricos algunos, como
el tanque de la refinería convertido en museo de no se qué y este de Salud
Bajo, la Casa Mascareño, que me ha desmotrado que, o soy tonto, o debo
confesar que no entiendo nada de arquitectura, que también. Si la plaza de
toros no merece ser BIC, pese a que se construyó en 1893 y es un punto de
referencia en la capital, ¿esta desangelada casa sí?. BIC es lo que un
político quiera que sea BIC. Yo iba a proponer que a la fiscal
anticorrupción María Farnés se la declarara BIC, aunque de momento retiro
esta propuesta porque, pese a su brillante labor en el caso Las Teresitas,
le ha salido esa manía de ir a bodas a las que acaso no debería ir. Dicen.

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