Hombre, no es que yo vaya a decir ahora que la isla de Tenerife no esté llena de cosas raras y de auténticas golferías en sus costas, téngase en cuenta que en municipios como El Rosario (PSOE) si existe algo legal es porque, previamente, han echado riscos enteros al mar para ganarle terreno y poder hacer edificios donde previamente rompían las olas. Vamos, algo así como lo de Las Teresitas donde alguien, por lo visto, le dio derechos a determinados individuos para hacer edificios en el frente de playa donde, al menos en su mitad Norte, llegaba la marea antes de que con dinerito público se hiciera la playa. Eso, evidentemente, con la complicidad de Costas que se ha ocupado oportunamente de no hacer el deslinde correspondiente -y basándose en las fotos antiguas como corresponde- hasta el día de la fecha para contribuir de esta manera a echar tierra sobre un pelotazo descomunal.
Pero es que el caso de los 14 adefesios (a cuatro viviendas por adefesio lo que hace un total de 56 pisos) que construyó ilegalmente Antonio Plasencia en el frente marítimo del Puertito de Güímar representa, acaso, la situación más esperpéntica a la que uno se puede enfrentar desde el momento en que esas casas, durante años abandonadas y que han condenado para siempre esa zona, tuvieron hasta sentencia de demolición del Tribunal Supremo y, sin embargo, de alguna manera se 'arregló' el asunto (a mí no me pregunten cómo porque si eso lo hago yo no sólo me lo tiran sino que sin ninguna duda hubiera acabado en Tenerife II) y hoy en día 13 de las edificaciones están habitadas, por lo visto en alquiler, y la última se dedica a un negocio más lucrativo incluso que es el de las antenas de telefonía y no me preguntes a qué más porque aquello en lugar de una vivienda parece una estación transformadora en pleno paseo marítimo.
Y claro, para hacer todo esto viable, malamente viable, ha sido necesaria una continua actuación por parte de las administraciones públicas, que no se van a creer ustedes que las perras las va a aflojar Promotora Punta Larga, para -con la excusa de una supuesta playa inviable técnicamente- meter diques que impidan que una mala marejada le tumbe los adefesios a Plasencia por los mismos cimientos. Cientos y cientos de millones, en varios proyectos, que colapsan cada vez que el mar se encrespa un poco haciendo desaparecer la arena y, como ha ocurrido este fin de semana, poniendo en peligro el propio paseo marítimo, el supuesto paseo marítimo, que no se ha adaptado a la orografía de la costa sino a la línea marcada por las casas ilegales de Antonio Plasencia. Vamos, lo que sólo a unos cuantos afortunados le ha permitido el gobierno de España por medio de la Dirección General de Costas, a la que le han salido funcionarios por ahí que construyen también en riscos sobre el mar con una facilidad pasmosa por mucho que uno se lea la Ley e interprete claramente la imposibilidad de llevar a cabo esos proyectos. Pero eso es porque todos somos unos palurdos y los únicos listos son éstos que se dedican a amenazar y a acosar al pobre y se desvían del rico en idénticas circunstancias. Vamos, lo que no se veía desde las peores épocas del Generalísimo.

Obsérvese que el paseo marítimo va derechito hacia los edificios de PPL y, obviamente, se desvía bruscamente al llegar a esas viviendas ilegales
justamente en el sitio donde la última marejada abrió un boquete pese
a la reciente remodelación que pagamos todos. Obsérvese que la
foto es a marea baja porque cuando sube la ola bate en el muro.









¡Dígame usted pa' eso!

Obras recientes para intentar contener el mar





Obsérvese a todos estos personajes buscando la forma de salvarle las
casitas a Antonio Plasencia con otra obra que fracasó. Que ya el que
está señalando con el dedo -en esos momentos consejero del Cabildo-
está pidiendo más perritas para solucionar una cosa que no tiene salida
alguna porque Plasencia construyó dentro del mar.
07-08-08 El PSOE y el entramado de Costas, una imagen para la reflexión

08-05-07 El oleaje ´descubre´ fallos en algunas obras del litoral 
08-05-07
López Aguilar le promete otra playa a Antonio Plasencia