Se lo crean o no el alcalde de Arico anda diciendo por
las radios que eso del horno MER él no sabe en qué puede
perjudicar, ni tiene conocimiento de ello, bajo el argumento de que en
Santa Lastenia –cementerio- existe un horno para incinerar restos
humanos y no se conoce que produzca daño.
Cada quien es libre de decir lo que le dé la gana
en el ejercicio de su responsabilidad o de su irresponsabilidad que en
ocasiones es lo mismo. Pero si tenemos en cuenta que el alcalde de Arico
ganó las recientes elecciones defendiendo que él tenía
sentencias judiciales donde se dejaba claro que ese tipo de instalaciones
no podían situarse a menos de dos kilómetros de núcleos
habitados y que su pueblo debía confiar en él que no iba
a permitir una cosa de éstas, si tenemos en cuenta que en Navarra
el gobierno ha acordado no situarlo a menos de 4 kilómetros de
poblaciones, si nos fijamos en que Eladio Morales ha firmado un recurso
contra esa instalación que le ha costado sus buenas perras de dinero
público al pueblo de Arico, si tenemos en cuenta que ese horno
o esos hornos no sólo quemarán residuos ganaderos sino que
se incluyen residuos sanitarios, si pensamos que no se ha informado a
la población, si tenemos en consideración que no ha habido
ni siquiera información pública ni estudio de impacto ambiental…
si analizamos todas estas cosas habría que preguntarse acaso si
estamos ante un responsable político, ante un inconsciente, ante
un tramposo, ante un mentiroso, ante un cínico o ante algo más
grave que no decimos porque éste siempre anda amenazando a la gente
con llevarla a juzgado, aunque al final todavía no se conoce que
haya conseguido llegar a ningún lado con sus denuncias absurdas.
No seremos nosotros los que pidamos su dimisión
irrevocable porque no nos corresponde ni es nuestro interés, ni
tampoco vamos a poner en duda su legitimidad democrática al presentarse
a las elecciones mintiendo descaradamente. No lo haremos pero lo pensaremos
fundadamente las veces que nos dé la gana. Este tipo es un peligro
no sólo para su pueblo sino que se ha convertido en el mayor obstáculo
para que esta Isla se encamine hacia la gestión sostenible de los
residuos. Ha reducido todo el problema de la gestión de los residuos
–preocupación medioambiental de primer orden en el mundo
desarrollado- a una simple compensación económica, su ineficacia
e ineptitud para reclamar los servicios que su pueblo necesita y le corresponden
en base a la necesaria solidaridad ínter territorial, pretende
solucionarla a costa de la calidad de vida y la salud de sus vecinos a
los que ha tachado de inmigrantes en alguna ocasión.
Claro que inmigrantes algunos, porque los que van en su lista electoral,
los que le siguen el juego o le ríen las gracias… esos no
son inmigrantes por muy lejana que sea su procedencia e incluso su residencia
habitual. Todo un tipo este Eladio. Hace ahora un año que un grupo
de vecinos de la costa le remitió una carta pidiéndole que
se dirigiese a la Consejería de Política Territorial para
que viniese a explicarles el proyecto de horno MER a los vecinos, como
siempre ni caso. Él es de los que piensa que en su “finca”
nadie mete las narices. Previamente, cuando los vecinos llevaron el asunto
al pleno municipal, un tiempo después de que saliese en el Boletín
de Canarias el asunto, el hombre se encogió de hombros y contestó:
“yo de eso no tengo conocimiento”.