Ignacio Urbeltz, director de relaciones institucionales, comunicación y medio ambiente de Hewlett-Packard Española, afirma que los cinco grandes fabricantes están estudiando las ofertas que les han presentado 25 gestores de residuos europeos autorizados para descontaminar y reciclar estos aparatos. Entre los cinco suman 500.000 toneladas de producción anual y suponen más del 15 por ciento de la chatarra electrónica de la Unión Europea, afirma Urbeltz.
Desde hace tres años, uno de estos gestores, la bilbaína Indumetal Recycling, trata los ordenadores e impresoras que comercializa la filial española de HP. Los cartuchos de tinta los envía a Alemania y el tóner se recicla en Francia. Urbeltz asegura que el coste de recogida y reciclaje para cada uno de estos productos es muy variable , y lo estima en 500 euros por tonelada . Además, dice, no compensa, porque son productos ricos en plásticos y pobres en hierro, salvo las unidades centrales de los ordenadores . Estos 500 euros por tonelada arrojan una factura de 80 millones para las 160.000 toneladas anuales (a razón de 4 kilos per cápita) que marca la directiva de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), aprobada el pasado 27 de enero, para todos los aparatos que se vendan desde el 13 de agosto de 2005, aunque Urbeltz adelanta que, para el proyecto de reciclaje conjunto con Electrolux, Gillette, Sony y Toshiba, algunas empresas nos han pasado presupuestos cinco o seis veces inferiores a los 500 euros por tonelada.
Toshiba se ha unido este año a la Plataforma de Reciclaje Europea, que, en diciembre del año pasado, fundaron los otros cuatro fabricantes para oponerse a la llamada tasa visible , ya que se sienten en condiciones de integrar los costes de recogida y reciclaje. La Organización Europea de Consumidores (Beuc) denuncia que esta tasa, que pretende detallar el coste de reciclaje en el etiquetado, sólo serviría para aumentar los impuestos que los consumidores ya pagan por la gestión de sus residuos.
El Ministerio de Medio Ambiente está a punto de presentar un tercer borrador de real decreto para transponer la directiva RAEE, que no necesita pasar por el Parlamento. La única de las patronales de las empresas afectadas (Aniel, Anfalum, Anfel, FAPE y Sedisi) que se ha manifestado en contra de la tasa visible es la de informática, Sedisi. El vicepresidente de Aniel, Edmundo Fernández, afirma que las primeras estimaciones apuntan a que el precio de los productos puede subir entre un 2 por ciento y un 9 por ciento.
Fuente: Cinco Días