En la ciudad de México cada año mueren mil 400 personas por enfermedades asociadas con la contaminación atmosférica. Las más vulnerables a los altos niveles de contaminantes en el aire son las personas de la tercera edad y los menores de cinco años, según datos del Programa de Acción en Salud Ambiental (Prasa) 2001-2006, de la Secretaría de Salud. “Una constante exposición a los contaminantes puede provocar enfermedades que llevan a la muerte, sobre todo en los niños con asma o en quienes tienen un débil sistema inmunológico”, explica en entrevista Kakuko Nagatani, encargada de los temas de salud ambiental del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para América Latina y el Caribe.
La especialista señala que uno de los grupos que más riesgos tiene por esta situación es el de los niños que laboran en las calles.
En México, las ciudades que tienen los índices más altos de contaminación atmosférica son la zona metropolitana del valle de México, Monterrey, Guadalajara, Toluca, Ciudad Juárez, Mexicali y Tijuana.
PARTÍCULAS PELIGROSAS
La zona metropolitana del Valle de México, Santiago de Chile y Sao Paulo, Brasil, son las urbes de América Latina y el Caribe en donde el problema de la contaminación atmosférica es más grave, según el PNUMA.
El organismo resalta que 18% de todos los padecimientos que se presentan en los países en desarrollo son considerados “enfermedades ambientales”, debido a que son consecuencia de contaminación del agua y del aire, principalmente. En las naciones desarrolladas este porcentaje es de tan sólo 4.5%.
Nagatani explica que en el caso de la contaminación atmosférica no sólo preocupan las altas concentraciones de ozono. Las partículas menores a 10 micras (PM10) y, sobre todo, las menores a 2.5 micras (PM2.5), son las que tienen en alerta a los especialistas, quienes ya las consideran como las de mayor riesgo para la población, principalmente a éstas últimas, cuyos efectos comenzaron a estudiarse hace apenas cinco años.
Estas partículas son originadas primordialmente por la industria, el transporte y los incendios forestales. Guadalupe Ponciano Rodríguez, investigadora en temas de contaminación y problemas a la salud de la UNAM, señala que la desnutrición y la falta de atención a enfermedades respiratorias son factores que hacen más vulnerables a los niños frente a la contaminación atmosférica.
“El humo del cigarro también produce partículas menores a 10 micras, pues es materia orgánica. Las PM2.5 (100 veces más delgadas que un cabello humano) y las PM10, en forma de polvo, humo, hollín o microgotas de lluvia ácida, se introducen en el sistema respiratorio afectando a los pulmones”, comenta la investigadora.
Ponciano Rodríguez sostiene que de un estudio en donde se mostró una correlación del 6% de aumento de la mortalidad en ancianos y la presencia de PM2.5 superior a la norma (arriba de 100 mg/m3), “el resultado es la muerte ocasionada por enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón”.
Se sabe con certeza, señaló Ponciano, que la contaminación incrementa los problemas de infecciones respiratorias en los menores de cinco años. “Se tiene un estimado de que los niños enferman 63 días al año por causas relacionadas a la polución.”
Fuente: ONUMA/ORPALC 12 noviembre 2003