En Torrelles de Llobregat, un pueblo de 4.100 habitantes
ubicado en Barcelona, se implantó en enero de este año una
tasa que los ciudadanos y los comercios pagan de acuerdo a la cantidad
de basura que generan.
Los residuos inorgánicos deben ser dispuestos
en bolsas especiales, que vende el Ayuntamiento, y en cuyo precio se encuentra
incluida la tasa. El uso de estas bolsas es obligatorio. De esa forma,
cuanta más basura se genera, más bolsas se deben comprar,
y más dinero hay que pagar. Esto provee un incentivo para minimizar
la cantidad de residuos que se generan.
Los residuos orgánicos, el papel y el vidrio
quedan excluidos de la tasa de basura, y se recogen ya segregados para
ser luego compostados o reciclados.
En los primeros meses desde que se implantó
la tasa el porcentaje de residuos recuperados aumentó al doble,
y se ha registrado una reducción de los residuos recolectados.
Para información detallada sobre este programa
de manejo de RSU: http://www.acrr.org/prevention/pdf/Articulo_Equipamiento_Ser.PDF
Para más información sobre los primeros
resultados de la experiencia: http://www.acrr.org/prevention/pdf/Articulo_resultados_Torrell.PDF
Fuente: GAIA