La que todos conocemos como la carretera de Agua García, la TF-237 que discurre entre la Cruz Chica, en La Laguna, hasta La Matanza pasando por los altos de Tacoronte y El Sauzal, nunca ha tenido un mantenimiento o unas características más o menos homogéneas pese a ser responsabilidad de una única administración, el Cabildo. Y eso es así porque desde hace ya más de 20 años siempre se ha notado un nivel de derroche especialmente significativo a su paso por Ravelo, uno de los fortines de Paulino Rivero en El Sauzal.
Se trata de una especie de continente aparte. Ya hace, calculo, como unos 20 años que en Ravelo se procedió a la urbanización de esa vía con aceras, bancos y palmeras exóticas, que cada una costó como unas 80.000 pesetas de la época (que hoy en día representa un obstáculo insalvable para los peatones), mientras los tramos que discurren por La Laguna o Tacoronte estuvieron en el más absoluto de los abandonos hasta hace pocos años donde una obra de mejora, considero que digna y suficiente, adecentó buena parte de esa carretera, aunque, como siempre, para El Sauzal se reservaban desde Ayuntamiento y Cabildo un tipo de urbanización completamente distinto y espectacular, porque intenta trasladar el modelo urbanístico del centro de Santa Cruz a las medianías de un municipio concreto, nada que ver con las obras que acomete -o que no acomete- el Cabildo en el resto de la Isla.
Estamos hablando de que, por lo pronto, la carretera desaparece porque se queda en un solo sentido, con el consiguiente trastorno para el tráfico, porque no hay espacio para tanto lujo. Estamos hablando de ajardinados exagerados y exóticos, atracciones infantiles cada pocos metros con piso blando, bancos de diseño por doquier, las marquesinas de guagua -incluso niqueladas- de un lujo que no existe en espacio rural o urbano de esta Isla en ninguna parte (de hecho en la mayor parte de la Isla no hay marquesinas de ningún tipo), farolas que chocan por su diseño futurista para ese entorno que casi chocan unas con otras por su abundancia, pretiles de granito natural, sistemas de riego por goteo automatizados... vamos, una cosa verdaderamente estrambótica no porque no se lo merezcan los vecinos de Ravelo (que supongo que se merecerán algo parecido a lo que se merecen todos los habitantes de la medianías de esta Isla), sino porque no tiene nada que ver con las actuaciones que financia el Cabildo ni en los barrios más populosos de Santa Cruz o de La Laguna.
En el pasado mes de abril Paulino Rivero Baute, presidente del Gobierno de Canarias por obra y gracia de una ley electoral antidemocrática, inauguraba en Ravelo el polideportivo que lleva por nombre 'Paulino Rivero Baute', unas instalaciones casi sin parangón en el resto de la Isla, ni en pueblo chico, ni en pueblo grande ni en ningún sitio. De hecho existen municipios, como es el caso de Vilaflor o Arico donde no hay ningún polideportivo cubierto (en el caso de Arico tienen el del Instituto que medio lo derrumbó la tormenta Delta) y casi que ni descubierto tampoco, ni en el colegio en el caso de Vilaflor, a diferencia de Ravelo donde ya contaban con polideportivos cubiertos manifiestamente infrautilizados.
Y yo creo, honestamente, que Ravelo debería ser lugar de peregrinación para todos los responsables públicos de las corporaciones locales de Tenerife -y de Canarias- a fin de que, como mínimo, sepan dónde se encuentra el listón a la hora de reclamar perritas al Melchior o al Paulino para mejorar la calidad de vida de sus vecinos. Porque yo soy partidario de que se mejore la calidad de vida de nuestras medianías -aunque lo de Ravelo me parece totalmente inviable porque no hay recursos ni para hacerlo ni para mantenerlo al menos hasta que no encontremos pozos de petróleo- pero creo que mientras existen barrios en esta Isla, como casi toda esa costa de Arico, donde los servicios básicos brillan por su ausencia pareciera un poco obsceno que en determinados municipio se pueda alcanzar tan alto nivel de despilfarro con las perritas que en buena parte proceden del Cabildo, cuya labor entiendo debe tender al equilibrio territorial.
Yo no sé cuánto se ha gastado el Paulino, utilizando sus influencias políticas en el Cabildo o en el Gobierno de Canarias, en obras como el acondicionamiento y reacondicionamiento del parque de Los Lavaderos (que yo lo conocí sin obras y era mucho más acogedor que lo que es ahora con tanto lujo) o en construir la primera estación de guaguas que se hizo en Tenerife en un pueblo pequeño (y que hoy es una aparcamiento de coches) o en auditorios, casas de la cultura, modernos ambulatorios, polideportivos de lujo o miradores. Pero si echamos números está claro que la inversión por habitante de instituciones como el Cabildo o el Gobierno de Canarias en este pueblo se dispara muy por encima de lo que ocurre en municipios de características similares. Y a mí me parece todo del diez, ojalá que todos pudiéramos vivir con ese nivel de instalaciones y de infraestructuras y que eso fuera sostenible para todos, pero la cuestión es que con las perritas de todos acaso correspondería un reparto algo más equitativo. Me parece a mí, vamos.

Cuando llega a Ravelo desde Tacoronte el límite municipal no se ve muy bien porque una humilde falla, en el municipio de Tacoronte, tapa el cartel que anuncia El Sauzal aunque es fácil darse cuenta de que pasas de un pueblo a otro por las impresionantes palmeras que sembró paulino (cuando era alcalde y consejero del Cabildo que costaron cada una unas 80.000 pesetas de la época y que hoy son un problema porque han hecho desaparecer las aceras.





Polideportivo 'Paulino Rivero Baute', inagurado el pasado abril por Paulino Rivero Baute y que el lujo interior no tiene nada que ver con el impresionante equipamiento interior, del que no tengo fotos porque yo eso nunca lo he visto abierto pero que asomándote por las puertas se ve malamante.






Están llenándolo todo de jardineras, hasta en los lugares más insospechados


















Han permitido construir sin ordenación alguna y ahora viene el problema porque el populismo y el clientelismo ocasiona a la larga estos inconvenientes.

Lo de siempre, mucho dinero para obras pero el mantenimiento casi nulo

Ningún muncipio de Tenerife, ni de lejos, cuenta con una vía de acceso como el pueblo de nuestro querido presidente del Gobierno que, lógicamente, no hubo nadie que lo tumbara de alcalde porque aunque la mayor parte de la Isla está hecha una mierda, incluidas las zonas tutísticas, el tipo supo trincar las perritas necesarias del Cabildo y demás para estár por encima de todos los demás.
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