
Sobre el 'anillo insular' o sobre la conveniencia de "que nos gobiernen las putas..."
Pedro Suárez, el jefe de los 'empresarios' del Sur, dice cada vez que le ponen una alcachofa delante que su gran sueño es ver a la isla de Tenerife rodeada por una autopista de tres carriles e iluminada como el tramo recientemente ampliado de Santa Cruz a Güímar. Eso además de los trenes, los puertos, las nuevas pistas de aeropuerto y todo eso. Claro que la opinión del bueno de don Pedro, que le va regalando caballos de raza a los cabos de la Guardia Civil por ahí, puede estar un poco influenciada por el hecho, insólito, de que a su empresa -Gomasper- le hayan adjudicado el multimillonario tramo entre Adeje y Santiago del Teide pese a que ésta no tenía experiencia de ningún tipo en obras de tal envergadura
No obstante habemos otras personas, yo no sé si mayoría o minoría porque nosotros no somos como El Día que dice que sus opiniones son como un "plebiscito" (parece coña pero no lo es) , que pensamos de otra manera a este respecto. En realidad con lo que soñamos es con que Tenerife pueda seguir, por largo tiempo, presumiendo de pequeño continente lleno de contrastes y comarcas donde los servicios básicos de los ciudadanos estén cubiertos, con lo que los grandes desplazamientos se reduzcan a un mínimo imprescindible, y donde el equilibrio económico esté garantizado de tal manera que se potencien las zonas agrícolas tradicionales, la pequeña industria local y un sector turístico adaptado a las condiciones ambientales y sociales de cada zona. Nada, por tanto, de homogeneizar el espacio, de imitar modelos o de convertir la isla en un continuo de urbanización y asfalto. Que no cabe duda que llegará el día, supongo, que las futuras generaciones se deban enfrentar a ese dilema, pero hoy por hoy no hay necesidad alguna de apostar por eso, entre otras cosas porque la alternativa del coche privado como base de la movilidad tiene los días contados nos guste mucho o poco esa perspectiva y por muchos circuitos de Fórmula I que esté planificando el Melchior (que también pareciera una coña pero tampoco lo es).
Y en este contexto la catástrofe ecológica, cultural, económica y social que representa el proyecto de anillo insular de carreteras, actualmente en ejecución en varios de sus tramos, da muestra de un grado de irracionalidad, de desprecio por lo valores más auténticos de 'lo nuestro' -que algunos tratan como si fuera 'de ellos'- de difícil parangón entre los múltiples proyectos ejecutados o en perspectiva para nuestra tierra.
Este pasado domingo, una vez más, tuvimos la oportunidad de comer y de compartir unas horas en una de las viviendas ya sentenciadas por este proyecto en el municipio de Icod de los Vinos. Y si bien hablamos de muchas cosas relacionadas con este dramático asunto, acaso lo más valioso para uno, que ya se podría decir que proviene de un entorno urbano en gran medida deshumanizado, donde apenas si conoces a tu vecino, es la política de 'puertas abiertas' que todavía hoy en día disfrutan algunos entornos rurales de El Amparo, La Vega, Santa Bárbara, Buen Paso... Concretamente la puerta de esta vivienda se encontraba calzada con una cuña de madera para que durante el día nunca se cerrara, de tal forma que a cada rato entraban y salían familiares, amigos y vecinos que no tenía que tocar en ningún portero. Habitaciones llenas de recuerdos, de decenas de fotos familiares, de muebles que cargan a sus espaldas décadas y décadas de vida sacrificada, pero feliz, en lucha por mantener en producción una tierra muchas veces hostil pero hoy por hoy domesticada, al igual que las vacas o las cabras, al servicio de una economía de subsistencia y sostenible que en las épocas difíciles ha matado el hambre de cientos o miles de familias cuando no todo entraba por el puerto, como ahora.
Y claro que los vecinos, en este caso de Icod, que le han plantado cara al crimen sin precedentes que representa construir, o pretender construir, una autopista por lo más valioso de nuestra medianías se han tropezado con muchísimos problemas y/o zancadillas. Claro que hay mucha gente, demasiada lamentablemente, que ha visto en las perritas de las expropiaciones -porca miseria para la mayoría pero no para algunos privilegiados del poder- una salida momentánea y de emergencia ante una situación familiar angustiosa fruto del paro que se ha cebado especialmente con estas zonas a las que el modelo económico imperante, al igual que ocurrió en el Franquismo donde casi todas las familias tuvieron que emigrar a Venezuela, tradicionalmente les ha ofrecido como única alternativa de progreso el desplazarse diariamente al Sur a las tomateras, a la construcción o a hacer de camareras de piso o jardineros de las urbanizaciones turísticas. Todo ello en franca decadencia en estos momentos como es de todos conocido.
Y en este sentido no cabe la menor duda que a los promotores de este indecente proyecto la crisis, que curiosamente al tiempo está poniendo en evidencia lo innecesario de esa autopista, les ha venido como anillo al dedo para obligar a muchos propietarios a cesar en la lucha a cambio de unas perritas que son simplemente pan para hoy y hambre para pasado mañana. Eso para la mayoría, como decimos, porque otros que han encabezado incluso colectivos vecinales que lo único que reclamaban era más dinero, presumen hasta en la prensa de haber entregado sus casas con todo el gusto del mundo a cambio de indemnizaciones millonarias que la administración se niega a hacer públicas porque se podrían detectar agravios comparativos de impresión. Todo ello con el objetivo claro de dividir a los afectados, nada novedoso por otro lado en la forma de actuar de esta chusma.
Pero a pesar de todas estas dificultades para mí no cabe la menor duda que en algún momento, yo creo que más pronto que tarde, se va a tener que comenzar a hablar en serio del anillo insular por carretera de Tenerife (el nuevo anillo insular porque anillo insular abandonado a su suerte y sin que se rectifique ni una curva ha existido desde la época de La República probablemente). Acaso no seamos nosotros, porque se sabe de qué se mantienen los medios de comunicación en esta tierra, pero tarde o temprano este escándalo saltará por algún sitio, ya han comenzado a salir cosas en la prensa de Alemania porque hay muchos germanos afectados directa o indirectamente, porque técnicamente no tiene ninguna lógica que se haya hablado tanto de las torres de Unelco por Vilaflor cuando aquí estamos atacando con palas mecánicas una franja de nuestra medianías que en algunos lugares supera los cien metros de ancho, cortando decenas de caminos o carreteras tradicionales, amenazando a centenares de viviendas, destruyendo suelo agrícola valioso y, cuando no, coladas volcánicas protegidas o sencillamente pinares de alto valor ecológico. Y eso en superficie, porque cuando la obra entra en el subsuelo, como es el caso del túnel de La Vega, acaso las consecuencias podrían ser mucho peores al afectar a uno de los acuíferos colgados más valiosos de Canarias que mantiene vivo, incluso, un bosque termófilo único en el mundo y protegido, supuestamente, por toda la legislación vigente tanto comunitaria, como española o canaria. Lo de siempre, vamos, que cuando se trata del piche y hormigón no hay Ley que a éstos se les resista, que estaría bueno, coño, que actuaran así también para ayudar a un pobre y no sólo a la sobrina de Paulino.
En fin, que no me quería enrollar tanto para invitarles desde esta web a la manifestación de este sábado en Santa Cruz de Tenerife. Allí estaremos no sólo en solidaridad con los vecinos afectados, a muchos de los cuales esto les está costando la salud y la cosa no ha hecho sino que empezar, sino porque no existe justificación alguna para este Crimen, a no ser que consideremos los sueños delirantes del Pedro Suárez o del Antonio Plasencia como parte del futuro que queremos para nuestros hijos. Porque esa posibilidad, aunque respetable, tiene mucho que ver con el interés de las cuentas corrientes de estos individuos -y por tanto de los políticos a los que éstos sostienen- pero poco con el interés general de una sociedad que está dilapidando recursos multimillonarios para hacer asquerosamente ricos a unos cuantos, para favorecer la urbanización indiscriminada de los más valioso que nos va quedando y para abocar a esta tierra a un colapso que acaso en la próxima ocasión desaparezcan 'los brotes verdes' para siempre y tengamos que poner de nuevo proa hacia América o, quién sabe, a África utilizando lo que quede de esos cayucos que tanto han incomodado a algunos. Curiosamente más a esos que claman contra el inmigrante pero que reclaman más cemento en una tierra con decenas de miles de viviendas vacías que, hoy por hoy, sólo son susceptibles de tener salida en el mercado tirando de la emigración. Que por algo, como dice Pepito Rodríguez, Tenerife es la mayor pero acaso sin remedio ya a no ser que le paremos los pies a tanto golfo y pongamos a gobernar aunque sea a sus madres.



ESPECIAL 'ANILLO INSULAR' CON MOTIVO DE LA MANIFESTACIÓN 26 S