Este verano La Caixa hacía público el informe "La recesión y el mercado de trabajo: perspectiva comparada entre países". Esencialmente, y en lo que nos ocupa, las conclusiones se pueden ver claramente en el siguiente gráfico:

Como se puede observar, de los países de la OCDE, son España e Irlanda aquellos en los que mayor peso tiene el sector de la construcción en sus economías, concretamente sobre el 13% de la población ocupada en este subsector, justo el doble que Francia o Alemania que son los países que Antonio Plasencia pone como referencia en su delirante e insultante artículo. Y es matemático que en estos países es donde más ha aumentado el porcentaje de parados, más del 7 % en el caso de España mientras que en Francia o en Alemania este incremento se sitúa por debajo del 1 % en este periodo de recesión económica. Incluso en países donde el PIB ha descendido de manera significativa el impacto de la crisis sobre el empleo no ha sido tan importante como en el caso de los que habían basado su falso desarrollo en el bloque y el hormigón. Vamos, la "resaca inmobiliaria" a la que se refería The New York Times o "la historia del cerdo que podía volar" de la que hablaba el Financial Times.
Y claro que yo no sé en qué se basa el Plasencia éste para sacar sus 'conclusiones', que el periódico El Día no publica en la página de opinión o de necrológicas sino en la de Economía, pero el caso es que quedan pocos individuos por ahí a los que se les haya pasado por la cabeza que aquí podremos volver a la orgía del bloque, del piche y del hormigón en un tiempo prudencial que en todo caso seguramente no veremos ni el señor Plasencia ni yo mismo por razones puramente biológicas. Que lo de que 'no sé por qué Plasencia dice estas cosas es coña, como es natural, porque lo sé perfectamente porque el sueño de éste es meterse otra vez a saco, de manera ilegal y sin pagar un duro en impuestos a nadie, en el barranco de Badajoz para volver a sus orígenes, pagando sólo lo imprescindible a determinados medios de comunicación y a los trillizos, como ha hecho siempre.
Y es difícil comprender, con decenas de miles de viviendas vacías que hay en Canarias, cómo alguien en su sano juicio pueda pretender que la economía se pueda seguir basando en esta orgía del cemento cuando esto ya no da más de sí y cuando, curiosamente, periódicos como El Día claman contra el inmigrante cuando técnicamente la llegada masiva de éstos, como ha ocurrido en los últimos diez o quince años, sería la única vía para mal sostener ese modelo económico que nos han impuesto.
No obstante lo peor del cinismo de estos especuladores sin escrúpulos, que curiosamente se quejan de la especulación cuando han ido de pelotazo en pelotazo y tiro porque me toca, es que jamás hacen concesión alguna a la necesidad de diversificar nuestra economía de la única manera posible, que es favoreciendo la formación de nuestro jóvenes y no sacándolos de los institutos a los 16 años como todos éstos sin-vergüenzas han hecho hasta ahora para meterlos de peones en las obras. Al contrario, para ellos sus enemigos están en la Universidad porque está claro que a lo que más temen es a las metes formadas y libres.
Pero póngase como se ponga el señor Plasencia, que no nos cuenta cuándo piensa quitar del borde de la TF-1 esa impresionante chatarra que ha montado en suelo rústico de Güímar o cuándo va a devolver el dinero del pelotazo de Las Teresitas, todo indica que el festín ha llegado a su fin, que está bueno ya y que el futuro, si no queremos que definitivamente se nos escape de las manos, no está en reducir gastos en Educación, como ha hecho el Soria, para construir aeropuertos o puertos innecesarios (que requieren poquísima mano de obra pero que suponen unos pelotazos de órdago para los Plasencia y compañía) o autopistas en contra de la única alternativa al trasporte de las personas que es el trasporte público razonable que en una tierra como ésta pasa en primer lugar por la guagua. Y claro que en esta tierra hace falta construcción, una construcción que tienda a la regeneración y a la rehabilitación, véase cómo están las carreteras del Puerto de la Cruz, pero eso a éstos no le interesa porque son obras que requieren mucho empleo y los márgenes se reducen considerablemente. Por eso los políticos, que están ahí gracias a que éstos los financian, siguen a pies juntillas los movimientos de batuta de personajes indecentes como éstos.

ANTONIO PLASENCIA SANTOS *
Hablemos claro
20/sep/09 08:02
Con la crisis ha quedado claro que el único sector con capacidad para impulsar la economía en poco tiempo y crear miles de puestos de trabajo con rapidez es la construcción, aunque esto no le guste a algunos. El presidente del Gobierno nacional, Rodríguez Zapatero, en un primer momento achacó la crisis a nuestro sector y ahora, sin rubor alguno, dice que la solución a la crisis pasa por la construcción. ¿En qué quedamos? La paralización de la edificación y de la obra civil ha arrastrado al desempleo a cientos de miles de personas, porque no sólo se han visto afectadas las que trabajaban directamente en las empresas de la construcción, sino también en todas las industrias de suministros, de materiales, de transportes... Toda una cadena de empresas y trabajadores damnificados por el desplome de la construcción, que a su vez ha arrastrado a otros muchos sectores, como el comercio o el turismo.
Y vamos a hablar claro. Cuando muchos países de nuestro entorno están comenzando a salir de la crisis, nosotros seguimos hundidos en un pozo profundo. Por lo tanto, las razones de la crisis no hay que buscarlas sólo en el exterior sino, sobre todo, dentro de nuestro país, por la ineficacia de una política económica alejada de la realidad y sólo pendiente del impacto electoralista y de imagen. Desgraciadamente, mientras no existan unos políticos que asuman la gravedad del momento y se dejen de demagogias, de palabrería vacía, de gestos efectistas y de promesas incumplidas, no saldremos de esta crisis.
Ahí están unas cifras que no tienen discusión ni excusas. Por ejemplo, una tasa de desempleo que roza el 20 por ciento a nivel estatal y que en Canarias puede llegar a final de año al 31 por ciento y que nos sitúa en el primer puesto de la "Champions League" del paro en los países desarrollados, muy por delante de Francia o Alemania, que rondan el ocho o el nueve por ciento.
Y en este contexto, la crisis en el sector de la construcción no es sólo coyuntural por los problemas financieros de los bancos. También hay otros factores, como el exceso de impuestos que ha soportado el sector, el coste del suelo o la burocracia, que estaban paralizando la actividad antes de que apareciera la crisis financiera
Ahora que muchos ayuntamientos están en una situación crítica desde el punto de vista financiero porque no tienen ingresos, se ha puesto en evidencia cómo el sector de la construcción ha sido el que ha permitido vivir alegremente a muchas corporaciones locales de nuestra Comunidad Autónoma durante muchos años. Pero la gallina de los huevos de oro se ha agotado de tanto exprimirla y ahora toca apretarse el cinturón de los gastos, y pensar de una vez por todas en una forma de financiación de los ayuntamientos al margen de la construcción y la especulación urbanística por la venta de suelo a precios escandalosos por culpa de la propia Administración.
Desde Fepeco hemos denunciado en múltiples ocasiones el exceso de impuestos que sufre el sector y la necesidad de que los planes generales de urbanismo municipales y el resto de planeamientos del territorio estén aprobados. Es la única forma de saber cuándo, dónde y cómo poder construir, evitando retrasos, incertidumbres e interpretaciones funcionariales caprichosas y, por lo tanto, la pérdida de inversiones que ayudan a la creación de empleo.
La burocracia asfixiante que hemos padecido en los últimos años también está detrás de la situación actual en el sector. Es cierto que se han tomado en los últimos tiempos algunas medidas para reducir esta burocracia, pero no nos engañemos, no resuelven los problemas y conflictos que de verdad paralizan muchos proyectos de inversión, aburriendo al final al empresario más animoso. Esto, junto con el problema del planeamiento, debería ser uno de los objetivos de cualquier político que quiera impulsar el crecimiento económico en Canarias y la creación de puestos de trabajo.
Y también hay que hablar claro de los talibanes ecologistas que, sobre todo en Tenerife, intentan paralizar cualquier proyecto de futuro y progreso. Unos talibanes ecologistas que de talibanes tienen mucho y de ecologistas poco, y que en los últimos años han engañado a una parte de la sociedad con sus argumentos demagógicos y mesiánicos. Pero hoy la mayoría de los tinerfeños y canarios se han dado cuenta de las implicaciones de hacer caso a estos ecologistas de despacho y corbata, algunos de los cuales, por cierto, no han pisado en su vida el monte y sólo conocen algo de la naturaleza por los documentales de la televisión, o por lo que ven desde las ventanillas de sus potentes y poco ecológicos automóviles. Estos pseudoecologistas dicen que los empresarios no podemos hablar en nombre de la sociedad. ¿Y quién los ha elegido a ellos y qué legitimidad tienen para decir qué modelo de crecimiento económico y creación de puestos de trabajo conviene o no a nuestra sociedad? ¿Cuántos puestos de trabajo crean? ¿Son ellos los representantes de las decenas de miles de personas que están sin trabajo, y que podrían tener ahora un empleo si se estuvieran ejecutando las infraestructuras que están paralizadas por las maniobras de estos grupúsculos, autodenominados ecologistas?
Es lamentable que profesores de universidad y funcionarios en general, que tienen el sueldo asegurado, no permiten que miles de personas puedan trabajar, mantener a sus familias y asegurar de alguna forma el futuro de sus hijos. Sería muy beneficioso para Canarias que estas personas, tan preocupadas por el futuro de nuestras islas, se dedicaran realmente a cumplir con sus obligaciones, por las que cobran buenas retribuciones, y contribuyeran a ese mejor futuro con un aumento significativo en la calidad de sus enseñanzas, o en la eficacia y productividad del trabajo que realizan en la Administración. También sería muy positivo que los profesores no utilizaran una institución tan querida como la Universidad de La Laguna para hacer política interesada. No es de recibo que incluso algunos se jacten de la creación de foros institucionalizados en alguna facultad para "planificar" qué proyectos de infraestructuras nos convienen o no en las Islas.
Muchas veces parece que hay una ofensiva orquestada y directa para que Tenerife no progrese. ¿Nos enteraremos algún día de qué intereses hay realmente detrás de estos grupos, de estos profesores y funcionarios, para que se opongan en Tenerife a cualquier proyecto, como es el caso del tren, la vía exterior, el cierre del anillo insular o el puerto de Granadilla? ¿Serán ciertos los comentarios que afirman que existe una conspiración contra Tenerife?
En Gran Canaria la ampliación de la autopista desde Puerto Rico a Mogán discurre durante varios kilómetros entre túneles y puentes. Allí no ha habido problemas ni grandes protestas. En Gran Canaria la población sale a la calle a demandar las obras que consideran necesarias para su progreso y desarrollo. ¿Aquí hubiera sido posible ejecutar tranquilamente una obra semejante a la vista de los precedentes?
Entre todos tenemos que desenmascarar a estos falsos ecologistas, que, con argumentos falaces, confunden a la población y están impidiendo el crecimiento económico y la creación de empleo. Desde luego, el sector de la construcción canario va a estar en primera línea para salir cuanto antes de esta crisis. Sólo esperamos que existan políticos con la suficiente valentía para asumir los retos que impone este momento histórico, y que entiendan que la construcción es la locomotora que tira de la economía. Sin construcción, el tren del progreso y el empleo no arrancará. Sin construcción, Canarias no avanzará.
* Presidente de FEPECO
Fuente: Sección de Economía de 'El Día'
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"La corrupción consiste en un acuerdo inmoral entre un corruptor y un corrupto, o entre corruptos aliados en perjuicio de otros, que beneficia a algunos en sus propósitos particulares, por encima de la ley en el plano político. La corrupción consiste en el uso del poder público para el logro de beneficios particulares o sectoriales, que no se identifican ni comulgan con el bien común". Fuente: Wikipedia
http://www.acuentascanarias.org/ponenciaAChavez.pdf