A ver, a mi no me extraña nada que unos individuos que viven de diseñar y construir más autopistas, o de hacer más grandes las ya existentes, consideren como algo despreciable, o incluso incómodo, tener que tener en cuenta y/o valorar en su justa medida la importancia, por múltiples razones, del trasporte público. Si, además, la perspectiva en unos años es la de construir una impresionante infraestructura en forma de tren de alta velocidad, la obra más cara que se haya hecho nunca antes en Canarias, pues también resulta entendible que un Dragados o un Gobierno de Canarias o Cabildo comiencen la campañita publicitaria poniendo cuanto más zancadillas mejor al trasporte alternativo que es la guagua. Porque yo no me creo que sean tan ignorantes o tan golfos como para hacérselas pasar canutas, como lo han hecho hasta ahora y desde hace ya cinco años, a los usuarios de las 12 paradas importantes que existen en los 20 kilómetros de la TF-1 donde se ha ampliado la vía a tres carriles.
Sobre lo que han hecho con cada una de estas paradas en el trascurso de la obra, y una vez terminada incluso en el tramo Güímar a El Rosario, se podría escribir un tratado sobre la indecencia, pero hoy nos toca la parada de Tabaiba. Próximamente les ofreceremos un reportaje fotográfico verdaderamente escandaloso de lo que está ocurriendo en la parada de Añaza.
Y bien, en Tabaiba prepararon hace un par de años un acerado que conducía al lugar donde de toda la vida ha estado la parada, justo a la salida del núcleo de población como es normal. Pero he aquí que cuando fueron a abrir el tercer carril, que en este lugar son cuatro, se dieron cuenta que no tenía espacio para que se arrimara la guagua y, ni cortos ni perezosos, han preparado una especie de canal de unos 600 metros para que los usuarios se vayan, o vengan, hasta una nueva parada que se encuentra en el inhóspito cruce de la malograda urbanización del Varadero. Vamos, un trayecto verdaderamente inaccesible para personas mayores o para cualquiera con unas condiciones meteorológicas adversas. Y, lógicamente, ninguna marquesina o lugar para refugiarte en el destino, al igual que las otras once paradas, que todas ellas contaban con marquesinas antes de comenzar las obras pero les embistieron con las palas mecánicas sin más, cuando entre tanto se buscaba solución las podían haber repuesto aunque sólo sea por ese respetito elemental que se le debe a la gente y/o al contribuyente por mucho que eso no se estile por aquí.
Si nos pasamos al otro lado de la autopista, en sentido Sur, la parada la han dejado en el mismo lugar, por supuesto sin marquesina y sin protección alguna para los peatones en medio de una curva, pero sin zona de maniobra para la guagua, que tiene que parar en seco y salir igual en una autopista. De escándalo.
¿Error de diseño? ¿Se olvidaron de las guaguas en una obra que empezó por 70 millones de euros y ya va por el doble y ya están pidiendo otros 23? ¿Mamandurria? ¿Corrupción? ¿Golfos...? ¡Qué se yo!
En fin, una obra de ampliación de 20 kilómetros, sin terminar todavía, que si empiezan ese tren habrá que medio demoler el pulpo de añaza, habrá que abrirla de lado a lado en Acorán para que el tren la cruce por un falso túnel y la mayoría de los nuevos puentes y rotondas habrán de ser modificados. Un tren que no para en ninguna de esas 12 paradas de las que no se han acordado (me acabo de acordar que hay otra parada estrambótica en el polígono de La Campana), con lo que los vecinos de Añaza, de Radazul, de Tabaiba, de Barranco Hondo, de Caletillas, de Candelaria casco o del polígono de Güímar tendrán que seguir usando la guagua con alta velocidad o sin ella.
Pero el que se ha puesto verdaderamente las botas con todo esto es el Manuel Hermoso con sus barrera de hormigón tipo New Jersey (que construye MAHER), unas barreras de las que se ha abusado en muchos tramos para separar carriles que no hacía falta separar, y que dificultan bastante el acceso o la salida de las guaguas de muchas paradas. Pero de eso hablaremos más ampliamente otro día porque lo de esa autopista es de juzgado de guardia y daría para una novela de terror o del Chicago de los años veinte.








Se gastaron la perras e hicieron una acera hasta la antigua parada pero después se dieron cuenta de que no les cabía la guagua. Chiquito belillaje.


Por ahí para allá tienen que ir los vecinos que quieran coger la guagua hacia Santa Cruz. Que encima le han quitado espacio a la vía porque no lo tenían previsto y lo más normal es que le embista un coche a ese muro y te quedes aplastado ahí en medio.


Esa New Jersey de la derecha no hace falta para nada, los coches que se quieren incorporar a la autopista y que salen del Varadero tienen espacio suficiente para incorporarse y la guagua podría seguir parando donde mismo sin problema ninguno. Y situaciones absurdas como ésta hay varias, todo zancadillas al trasporte público por parte de los que construyen autopistas. Lógico.

Parada del Varadero, observen a una chica asustada esperando ahí, en un lugar extremadamente peligroso no sólo porque te la juegas para llegar y no hay protección alguna sino porque es una zona completamente inhóspita.


08-11-09 Los 'olvidos' de la ampliación de la TF-1 nos costarán 23 millones de euros más
