Más de cuatrocientas viviendas, casas cueva y estructuras tipo chabola -había de todo- fueron destruidas va a hacer ahora cuatro años en la costa de El Sauzal, entre Rojas y El Puertito, en la que ha sido probablemente la acción más potente llevada a cabo hasta ahora en Canarias contra los asentamientos alegales en dominio público marítimo-terrestre y en aplicación de la Ley de Costas, esa que es de lo más rigurosa con el débil pero de lo más laxa con el poderoso o con el protegido del poderoso.
Y ya va para cuatro años que se comenzaran esos derribos para, supuestamente, recuperar la costa para los ciudadanos y el hecho es que a día de hoy no se sabe ni cuándo se va a abrir el acceso rodado a esa costa (asunto bastante complejo porque la carretera de acceso ha sido literalmente demolida por la empresa que llevó a cabo las obras) ni cómo van a hacer para que esa especie de pequeña muralla china que se ha llevado a cabo en la costa del municipio de Paulino no represente un peligro para los usuarios dadas las escalinatas y rampas de impresionantes pendientes que no sólo hacen inaccesible el lugar para personas de movilidad reducida sino que suponen un riesgo para más pintado. Vamos, que pareciera que una inversión tan potente, sin entrar en otro tipo de consideraciones, a estas alturas debería haber respetado los mínimos que se establecen en la legislación vigente en materia de movilidad y accesibilidad.
Pero como quiera que sea, y eso como casi todo es una opinión bastante personal, creemos que sobraban los murales que ha puesto Costas en varios miradores presumiendo del destrozo que han llevado a cabo de viviendas o casas cueva que, en muchos casos, fueron construidas hace décadas por abuelos nuestros que bajaron los sacos de cemento o los bloques en mulas o al hombro por esas laderas. Que yo no sé si está bien o no que se hayan llevado por delante de esa manera esos centenares de historias familiares (aunque me hace mucha gracia la seguridad con la que algún grupo verdoso se ha manifestado a favor de esos derribos o los de Cho Vito pero, sin embargo, se muestran totalmente contrarios a que se tire nada en Boca Cangrejo porque ahí hay intereses políticos por medio) pero consideramos innecesario estarse jactando de eso mediante murales porque por muy mal aspecto que pudiera tener una parte de esa costa jamás el impacto tendrá nada que ver lo que ocurre con los edificios a pie de acantilado en Radazul, en Los Cristianos, en Punta Larga, en el Puertito de Güímar o en la costa de Agache que por haber sido bendecida por los intereses electorales del PSOE también será salva.
En fin, que los que defendían la recuperación de esa costa no se sabe muy bien para quién ahí la tienen, con una inmensa muralla y un impresionante paseo, inaccesible para buena parte de los mortales pero impresionante, con pasamanos de madera y piedra natural a punta de pala. Es más, hasta los rastros de cemento los han intentado borrar pintando las piedras, que ahora brillan, con resina negra. Vamos, que pareciera que a éstos no les gusta el color del cemento cuando la verdadera intención de Paulino es no sólo urbanizar todas esas huertas sino hacer, cómo no, su puertito deportivo también. Vamos, lo mismito que quiere La Laguna en Punta del Hidalgo, Tacoronte en Mesa del Mar, el Puerto de la Cruz, Garachico, Buenavista... Vamos, que por falta de puertos en ese norte que no sea.


La empresa que realizó la obra se cargó literalmente la carretera de acceso que ahora habrá que ver quién la paga. Aunque tampoco hace falta ser muy listo para caer en la cuenta de que esto nos va a salir por otro pico.



Por donde verdaderamente debería haber un sendero es por el borde de todo ese acantilado protegido que ha sido ocupado por edificaciones completamente ilegales también, en su mayoría, que impiden el disfrute de esas impresionantes vistas que han sido privatizadas sin remedio. Pero a esos, como es lógico, no hay quien los toque porque son los que mandan.

Ya está todo listo y despejado para urbanizar todas esas huertas cuando mejoren los tiempos







Dígame usted este impresionante dispendio que, además, es completamente inaccesible para personas de movilidad reducida




La rampa de cemento que ya no utiliza nadie porque han echado a todo el mundo, la han pintado de negro para que no parezca cemento. Tremendo.






Impresionante zona adoquinada, nada menos. Más lujo que en el centro de Santa Cruz.










Las paredes de las huertas abandonadas han sido reconstruidas tal cual sin tocarle un metro al propietario aunque el paseo se estreche. Quién será el afortunado.



Escalinatas de madera y piedra. Una cosa tremenda.







Chiquito lujo.













Esto, pese al peligro que representa, parece ser que no les molesta.





La costa de El Sauzal sigue sin recuperarse y sin que se mejore el medio ambiente de la zona




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