Nunca antes se había visto algo
semejante desde la época del "Generalísimo",
el nerviosismo se apodera de todo el mundo y verdaderamente es incomprensible
el posible o posibles motivos, a medias. Disponen de todo el poder:
casi todos los periódicos, televisiones, radios, los tres grupos
políticos que gobiernan el Cabildo y el Parlamento, dinero a
punta de pala, la posibilidad de manipular informes técnicos,
estudios de impacto... lo que sea. Se trata de esa gigantesca apisonadora
que trabaja a favor de la construcción del puerto industrial
de Granadilla. Sin embargo se dedican a acusar, a descalificar, a quitarles
la voz a colectivos sociales que están sacando tiempo a sus familias
porque consideran que este proyecto va a suponer un irreparable daño
ambiental y resulta del todo innecesario, porque las posibilidades de
crecimiento de Santa Cruz son grandes todavía.
Siempre se empeñan en acusar
a ecologistas y colectivos sociales, a nadie se le ocurre nombrar a
la cantidad de catedráticos o profesores especialistas de la
universidad -que se están jugando mucho en terreno profesional-
(esto lo decíamos en el año
2003, pero en el 2005 debemos decir que, lamentablemente, han
seguido nuestro consejo y están despellejando vivos a todos
los profesores de la Universidad, incluso al Claustro en peso, que se
han opuesto a este disparate) o a la propia Coalición
Canaria en el ayuntamiento de Granadilla que se han manifestado en contra.
A nadie se le ocurre investigar qué ha pasado con el suelo en
ese polígono y en sus inmediaciones, quiénes son los que
se reparten impunemente el dinero haciendo uso de información
privilegiada como han denunciado afectados y algunos periodistas. Quieren
que, en este caso, no pase lo de Vilaflor y aplastar como cucarachas
a toda voz discrepante por muy pequeñita e indefensa que ésta
sea. Las instrucciones son claras y, evidentemente, no pueden partir
de los propios medios de comunicación cuya función social
está meridianamente clara y no pasa por aplastar o machacar a
nadie, sobre todo cuando la otra parte dispone de las armas de las que
dispone para defender sus criterios frente a la opinión de unos
vecinos o unos ecologistas.
Necesitamos una prensa libre, no mediatizada,
que editorialice y plantee sus criterios pero sin descalificar al que
discrepa, sobre todo cuando éste es el débil. Si esto
consiste, como muchos insinúan, que aquí se trata de ganar
las elecciones y la gente a callar durante cuatro años, pues
todo el mundo callado y el que tenga más dinero, más medios
o más empresarios pagándoles las campañas pues
a gobernar a sus anchas. Será lo que hay que hacer, o ponerse
de parte de los poderosos porque si no te cogen los periódicos
y te ponen a parir. Una editorial como la que apareció el domingo
pasado en Diario de Avisos representa una agresión sin precedentes
en países con democracias consolidadas. Y esto creemos que hay
que decirlo con claridad, aunque sólo nos oigan diez personas,
pero si le quitamos tiempo a nuestros hijos pensando en que en el futuro
puedan disfrutar de una tierra lo menos machacada posible -unos desde
el ecologismo y otros como ciudadanos preocupados sencillamente- de
nada les va a servir ese futuro sin un poquito, sólo un poquito,
de dignidad.
La pregunta es, si tienen todo a su
favor: el dinero, los escombros que era lo único que les faltaba,
los medios, los empresarios, todos los partidos representados, la Guardia
Civil... ¿Por qué no lo hacen sin insultar ni descalificar
a nadie? ¿Por qué ese afán por faltar, por ocultar
información como ocurrió con la cadena humana? Cuando
pasan estos hechos uno llega a creerse cosas como que hay parcelas en
nuevas fases del polígono industrial que se están vendiendo
entre amigos en escrituras privadas. Son esos disparates que se dicen
por ahí, y que nunca nos creemos porque nadie los demuestra o
da la cara, los que te hacen pensar cuando ves todo este desproporcionado
despliegue contra unos ciudadanos preocupados por su medio ambiente
y que en la mayoría de los casos lo que piden es que se debatan
los temas, que no se oculte la información o que no se beneficie
siempre a los mismos con recalificaciones, etc. En definitiva, participación
social de esa que se cacarea en todos sitios pero que nunca se pone
en práctica, porque primero se toman las decisiones, se posicionan
los inversores o especuladores de turno y después se hace propaganda
machacando al discrepante. Esa no es la forma de hacer las cosas.
Luego, en su afán por justificar
lo que para algunos -que seguramente seamos minoría- es injustificable,
se contradicen alegando por una parte que se va a hacer pequeñito
para que no impacte y por otra que debe convertirse en el gran puerto
de Canarias, plataforma del Atlántico... o grandilocuencias de
esa naturaleza; cuando no alucinaciones del tipo de que se encuentra
en una zona de abrigo o que va a hacer descender el tráfico en
la autopista, como si fueran a dejar al norte y al área metropolitana
sin suministros en el futuro.
Se entiende que, lamentablemente, el
déficit democrático que padecemos obligue o se obligue
a determinados medios a tomar partido sobre cuestiones en las que se
mueven muchos interesas, que en ocasiones no tienen porqué coincidir
con el interés general o el interés de todos nosotros
y de nuestros hijos, todo ello bajo la amenaza de una publicidad institucional
sin la cual tendrían que cerrar los periódicos y vender
las rotativas o un determinado apoyo empresarial. No obstante es posible
que todo eso se pueda hacer conciliando el derecho de los medios a mantener
su propia línea editorial, el de los ciudadanos a estar medianamente
informados de las cosas que pasan y el de los grupos o colectivos no
gubernamentales y sin ánimo de lucro a opinar sin ser despellejados
literalmente por el poder mediático, ya no ignorados como se
ha hecho tradicionalmente en estos casos. Así habría de
ser, pero no lo es.
Unas felices fiestas y un año
venidero más lleno de libertad, de moderación, de sosiego,
de verdad, de debate, de participación, de paz, de consenso,
de honradez, de esperanza, de solidaridad y de respeto.
Juan Jesús González
La necesidad de Granadilla
Editorial de Diario de Avisos 21-12-03
Pocas iniciativas han suscitado tantos ríos de tinta como el
puerto industrial y comercial de Granadilla, cuyo proyecto cuenta ya
con una financiación aprobada de 282,9 millones de euros (unos
47.000 millones de las antiguas pesetas), aportados al 50% entre el
Gobierno central y la Unión Europea; una financiación
que se perderá si no echa a andar la obra, que se prevé
que pueda estar concluida -en una primera fase- el año 2008.
En efecto, mientras toda la clase política y empresarial apuesta
decididamente por Granadilla -con modulaciones
sobre longitud de la línea de atraque, medidas
para atemperar el inevitable impacto ambiental y la preservación
del medio marino, etcétera-, los grupos ecologistas han iniciado
una guerra frontal contra el proyecto, que algunos tachan de innecesario,
otros de especulador, algunos más de brutal bajo el punto de
vista del medio ambiente, e incluso hay quien opina que será
la muerte del puerto de Santa Cruz, una instalación que, por
cierto, ha doblado su tráfico en la última década.
Para empezar, todos los estudios que se han realizado desde instancias
oficiales coinciden en la necesidad de esta obra, cuando menos a medio
plazo, si no a corto, a la vista de la evolución de los tráficos
-en mercancías convencionales y de contenedores- en el puerto
capitalino y ante la imposibilidad de mayor crecimiento de las cinco
dársenas de Santa Cruz -pesquera, del Este, de Anaga, de Los
Llanos y la rada de La Hondura-, dadas las limitaciones e incapacidades,
cara al futuro, del puerto de la capital.
Por otra parte, Granadilla se contempla siempre como unidad portuaria
complementaria de la de Santa Cruz y con el mismo tipo de tráficos,
salvo los de cruceros y cabotaje, en los que ésta tiende a especializarse
progresivamente. Además, el puerto sureño -ubicado en
una zona inmejorable por la disposición de terreno, la profundidad
del mar, el área de abrigo y su proximidad a centros industriales
y áreas de gran crecimiento potencial- permitirá, como
es bien sabido, la llegada de barcos especializados en el transporte
de gases licuados, en especial el gas natural, y la consiguiente instalación
de una planta regasificadora en la central de ciclo combinado de la
compañía Endesa-Unelco. Del mismo modo, traerá
consigo la supresión de los siempre peligrosos transportes por
carretera de productos petrolíferos desde la refinería
al aeropuerto del Sur, al implantar en éste una unidad de abastecimiento
específica o utilizar las boyas preparadas a tal fin para el
'Reina Sofía' y la de la ya citada central eléctrica.
Granadilla puede y debe ser el gran puerto de
Tenerife y de Canarias, sin menoscabo del de Santa Cruz, en el
que está prevista una terminal específica de cruceros,
otra de ferris, una gran área comercial y otra de ocio, una marina
y un hotel frente al Cabildo, todo ello según el proyecto diseñado
por los arquitectos Herzog & De Meuron por encargo del Ayuntamiento
de Santa Cruz y de la Autoridad Portuaria. Además, en el puerto
capitalino aguardan otros proyectos de interés, como el refugio
pesquero, la creación de una marina deportiva y la ubicación
del edificio del Centro Insular de Deportes Marinos de Tenerife y de
la Escuela de Vela en el barrio de San Andrés, más la
mejora de la dársena pesquera y el dique del Este para ganar
espacio, la reordenación del muelle de ribera, el arreglo de
la playa de Valleseco... Todo un rosario de actuaciones que dejan bien
clara la decisión política de mejora del puerto y, por
tanto, del frente marítimo de la ciudad.
Por su propia naturaleza, un puerto es siempre una obra relevante y
debe tener muy claras sus posibilidades de crecimiento y expansión,
en previsión de las necesidades. Así lo contempla el Plan
Director de Granadilla, que plantea la futura instalación portuaria
con garantías para al menos los próximos cincuenta años.
A tal fin incorpora al proyecto las últimas tendencias en el
transporte de mercancías, como es la manipulación y transbordo
para poder competir no sólo en su entorno atlántico, sino
en el mercado mundial, singularmente entre Europa, África y América,
dada la privilegiada situación geográfica de la Isla.
Los mejores expertos
en este tipo de infraestructuras están trabajando para el futuro
de este puerto, que indudablemente se convertirá en un motor
económico de toda la comarca sureña y dará lugar
a la creación de puestos de trabajo directos o indirectos, además
de servir de polo de atracción para la implantación en
la zona, especialmente en el polígono industrial, de nuevas empresas
e iniciativas industriales.
Todas las autoridades,
de diferentes opciones políticas, han expresado su preocupación
por los posibles efectos medioambientales del puerto. Pero en ningún
caso se ha llegado al dramatismo que han expresado algunos
grupos o colectivos que -sin responder al rigor y la necesidad de su
testimonio social- parecen empeñados en oponerse sistemática
y demagógicamente a toda nueva infraestructura en la Isla sin
aportar otra cosa que no sean los reiterados noes a cualquier intento
de progreso y desarrollo, sea la implantación
de un radar, el cierre del anillo insular, la llegada del tren o el
tranvía, etcétera.
Así las cosas, el puerto granadillero tiene una declaración
de impacto ambiental que prevé toda una serie de medidas correctoras,
cautelares y de seguimiento suficientemente serias y rigurosas para
garantizar desde la calidad de las aguas a la protección de los
sebadales de la zona, pasando por el cuidado del medio natural terrestre
y marítimo, incluidas playas y dunas; en definitiva, a tenor
de los estudios realizados, todo el ecosistema sufrirá una incidencia
escasamente significativa precisamente por el respeto a la legalidad
vigente
Estamos seguros de que la Unión Europea, por su parte, no va
a permitir ninguna barbaridad medioambiental de modo que, como es norma
en estos casos, su esperado informe, que deberá responder también
a las demandas de los ecologistas, pondrá el acento, como no
puede ser de otro modo, sobre la necesidad de que en este proyecto se
cumplan rigurosamente los reglamentos comunitarios sobre medio ambiente.
En esta Casa de DIARIO DE AVISOS consideramos que Granadilla constituye
una oportunidad histórica que la Isla no debe perder. Y del mismo
modo que los dos aeropuertos se complementan, canalizan el turismo y
se benefician de la necesaria movilidad de personas y mercancías,
así los puertos de Santa Cruz y Granadilla podrán desarrollar
sus actividades en similar línea de actuación para poder
atender mejor las necesidades de crecimiento, desarrollo y creación
de riqueza en una Isla y en una zona donde es imprescindible la mejora
de todo tipo de infraestructuras.
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Con todo el respeto, y preparados para recibir o seguir recibiendo el
desprecio más absoluto cuando no la descalificación y
el insulto, sólo nos resta de decir:
www.nopuertogranadilla.org
Que pueden estar equivocados,
pero -aunque no la vida- deberíamos estar dispuestos a entregar
algo valioso para nosotros a cambio de permitirles a estos amigos defender
lo que creen sin censuras y sin persecuciones inquisitoriales. Por la
cuenta que nos trae a todos.
