Foro contra la Incineración

Tenerife
                 
Insólito: Otro feroz ataque de un medio de comunicación contra los grupos ecologistas y organizaciones sociales
                 
22 - 12 - 03


Nunca antes se había visto algo semejante desde la época del "Generalísimo", el nerviosismo se apodera de todo el mundo y verdaderamente es incomprensible el posible o posibles motivos, a medias. Disponen de todo el poder: casi todos los periódicos, televisiones, radios, los tres grupos políticos que gobiernan el Cabildo y el Parlamento, dinero a punta de pala, la posibilidad de manipular informes técnicos, estudios de impacto... lo que sea. Se trata de esa gigantesca apisonadora que trabaja a favor de la construcción del puerto industrial de Granadilla. Sin embargo se dedican a acusar, a descalificar, a quitarles la voz a colectivos sociales que están sacando tiempo a sus familias porque consideran que este proyecto va a suponer un irreparable daño ambiental y resulta del todo innecesario, porque las posibilidades de crecimiento de Santa Cruz son grandes todavía.

Siempre se empeñan en acusar a ecologistas y colectivos sociales, a nadie se le ocurre nombrar a la cantidad de catedráticos o profesores especialistas de la universidad -que se están jugando mucho en terreno profesional- (esto lo decíamos en el año 2003, pero en el 2005 debemos decir que, lamentablemente, han seguido nuestro consejo y están despellejando vivos a todos los profesores de la Universidad, incluso al Claustro en peso, que se han opuesto a este disparate) o a la propia Coalición Canaria en el ayuntamiento de Granadilla que se han manifestado en contra. A nadie se le ocurre investigar qué ha pasado con el suelo en ese polígono y en sus inmediaciones, quiénes son los que se reparten impunemente el dinero haciendo uso de información privilegiada como han denunciado afectados y algunos periodistas. Quieren que, en este caso, no pase lo de Vilaflor y aplastar como cucarachas a toda voz discrepante por muy pequeñita e indefensa que ésta sea. Las instrucciones son claras y, evidentemente, no pueden partir de los propios medios de comunicación cuya función social está meridianamente clara y no pasa por aplastar o machacar a nadie, sobre todo cuando la otra parte dispone de las armas de las que dispone para defender sus criterios frente a la opinión de unos vecinos o unos ecologistas.

Necesitamos una prensa libre, no mediatizada, que editorialice y plantee sus criterios pero sin descalificar al que discrepa, sobre todo cuando éste es el débil. Si esto consiste, como muchos insinúan, que aquí se trata de ganar las elecciones y la gente a callar durante cuatro años, pues todo el mundo callado y el que tenga más dinero, más medios o más empresarios pagándoles las campañas pues a gobernar a sus anchas. Será lo que hay que hacer, o ponerse de parte de los poderosos porque si no te cogen los periódicos y te ponen a parir. Una editorial como la que apareció el domingo pasado en Diario de Avisos representa una agresión sin precedentes en países con democracias consolidadas. Y esto creemos que hay que decirlo con claridad, aunque sólo nos oigan diez personas, pero si le quitamos tiempo a nuestros hijos pensando en que en el futuro puedan disfrutar de una tierra lo menos machacada posible -unos desde el ecologismo y otros como ciudadanos preocupados sencillamente- de nada les va a servir ese futuro sin un poquito, sólo un poquito, de dignidad.

La pregunta es, si tienen todo a su favor: el dinero, los escombros que era lo único que les faltaba, los medios, los empresarios, todos los partidos representados, la Guardia Civil... ¿Por qué no lo hacen sin insultar ni descalificar a nadie? ¿Por qué ese afán por faltar, por ocultar información como ocurrió con la cadena humana? Cuando pasan estos hechos uno llega a creerse cosas como que hay parcelas en nuevas fases del polígono industrial que se están vendiendo entre amigos en escrituras privadas. Son esos disparates que se dicen por ahí, y que nunca nos creemos porque nadie los demuestra o da la cara, los que te hacen pensar cuando ves todo este desproporcionado despliegue contra unos ciudadanos preocupados por su medio ambiente y que en la mayoría de los casos lo que piden es que se debatan los temas, que no se oculte la información o que no se beneficie siempre a los mismos con recalificaciones, etc. En definitiva, participación social de esa que se cacarea en todos sitios pero que nunca se pone en práctica, porque primero se toman las decisiones, se posicionan los inversores o especuladores de turno y después se hace propaganda machacando al discrepante. Esa no es la forma de hacer las cosas.

Luego, en su afán por justificar lo que para algunos -que seguramente seamos minoría- es injustificable, se contradicen alegando por una parte que se va a hacer pequeñito para que no impacte y por otra que debe convertirse en el gran puerto de Canarias, plataforma del Atlántico... o grandilocuencias de esa naturaleza; cuando no alucinaciones del tipo de que se encuentra en una zona de abrigo o que va a hacer descender el tráfico en la autopista, como si fueran a dejar al norte y al área metropolitana sin suministros en el futuro.

Se entiende que, lamentablemente, el déficit democrático que padecemos obligue o se obligue a determinados medios a tomar partido sobre cuestiones en las que se mueven muchos interesas, que en ocasiones no tienen porqué coincidir con el interés general o el interés de todos nosotros y de nuestros hijos, todo ello bajo la amenaza de una publicidad institucional sin la cual tendrían que cerrar los periódicos y vender las rotativas o un determinado apoyo empresarial. No obstante es posible que todo eso se pueda hacer conciliando el derecho de los medios a mantener su propia línea editorial, el de los ciudadanos a estar medianamente informados de las cosas que pasan y el de los grupos o colectivos no gubernamentales y sin ánimo de lucro a opinar sin ser despellejados literalmente por el poder mediático, ya no ignorados como se ha hecho tradicionalmente en estos casos. Así habría de ser, pero no lo es.

Unas felices fiestas y un año venidero más lleno de libertad, de moderación, de sosiego, de verdad, de debate, de participación, de paz, de consenso, de honradez, de esperanza, de solidaridad y de respeto.

Juan Jesús González

 

La necesidad de Granadilla
Editorial de Diario de Avisos 21-12-03


Pocas iniciativas han suscitado tantos ríos de tinta como el puerto industrial y comercial de Granadilla, cuyo proyecto cuenta ya con una financiación aprobada de 282,9 millones de euros (unos 47.000 millones de las antiguas pesetas), aportados al 50% entre el Gobierno central y la Unión Europea; una financiación que se perderá si no echa a andar la obra, que se prevé que pueda estar concluida -en una primera fase- el año 2008.

En efecto, mientras toda la clase política y empresarial apuesta decididamente por Granadilla -con modulaciones sobre longitud de la línea de atraque, medidas para atemperar el inevitable impacto ambiental y la preservación del medio marino, etcétera-, los grupos ecologistas han iniciado una guerra frontal contra el proyecto, que algunos tachan de innecesario, otros de especulador, algunos más de brutal bajo el punto de vista del medio ambiente, e incluso hay quien opina que será la muerte del puerto de Santa Cruz, una instalación que, por cierto, ha doblado su tráfico en la última década.

Para empezar, todos los estudios que se han realizado desde instancias oficiales coinciden en la necesidad de esta obra, cuando menos a medio plazo, si no a corto, a la vista de la evolución de los tráficos -en mercancías convencionales y de contenedores- en el puerto capitalino y ante la imposibilidad de mayor crecimiento de las cinco dársenas de Santa Cruz -pesquera, del Este, de Anaga, de Los Llanos y la rada de La Hondura-, dadas las limitaciones e incapacidades, cara al futuro, del puerto de la capital.

Por otra parte, Granadilla se contempla siempre como unidad portuaria complementaria de la de Santa Cruz y con el mismo tipo de tráficos, salvo los de cruceros y cabotaje, en los que ésta tiende a especializarse progresivamente. Además, el puerto sureño -ubicado en una zona inmejorable por la disposición de terreno, la profundidad del mar, el área de abrigo y su proximidad a centros industriales y áreas de gran crecimiento potencial- permitirá, como es bien sabido, la llegada de barcos especializados en el transporte de gases licuados, en especial el gas natural, y la consiguiente instalación de una planta regasificadora en la central de ciclo combinado de la compañía Endesa-Unelco. Del mismo modo, traerá consigo la supresión de los siempre peligrosos transportes por carretera de productos petrolíferos desde la refinería al aeropuerto del Sur, al implantar en éste una unidad de abastecimiento específica o utilizar las boyas preparadas a tal fin para el 'Reina Sofía' y la de la ya citada central eléctrica.

Granadilla puede y debe ser el gran puerto de Tenerife y de Canarias, sin menoscabo del de Santa Cruz, en el que está prevista una terminal específica de cruceros, otra de ferris, una gran área comercial y otra de ocio, una marina y un hotel frente al Cabildo, todo ello según el proyecto diseñado por los arquitectos Herzog & De Meuron por encargo del Ayuntamiento de Santa Cruz y de la Autoridad Portuaria. Además, en el puerto capitalino aguardan otros proyectos de interés, como el refugio pesquero, la creación de una marina deportiva y la ubicación del edificio del Centro Insular de Deportes Marinos de Tenerife y de la Escuela de Vela en el barrio de San Andrés, más la mejora de la dársena pesquera y el dique del Este para ganar espacio, la reordenación del muelle de ribera, el arreglo de la playa de Valleseco... Todo un rosario de actuaciones que dejan bien clara la decisión política de mejora del puerto y, por tanto, del frente marítimo de la ciudad.

Por su propia naturaleza, un puerto es siempre una obra relevante y debe tener muy claras sus posibilidades de crecimiento y expansión, en previsión de las necesidades. Así lo contempla el Plan Director de Granadilla, que plantea la futura instalación portuaria con garantías para al menos los próximos cincuenta años. A tal fin incorpora al proyecto las últimas tendencias en el transporte de mercancías, como es la manipulación y transbordo para poder competir no sólo en su entorno atlántico, sino en el mercado mundial, singularmente entre Europa, África y América, dada la privilegiada situación geográfica de la Isla.

Los mejores expertos en este tipo de infraestructuras están trabajando para el futuro de este puerto, que indudablemente se convertirá en un motor económico de toda la comarca sureña y dará lugar a la creación de puestos de trabajo directos o indirectos, además de servir de polo de atracción para la implantación en la zona, especialmente en el polígono industrial, de nuevas empresas e iniciativas industriales.

Todas las autoridades, de diferentes opciones políticas, han expresado su preocupación por los posibles efectos medioambientales del puerto. Pero en ningún caso se ha llegado al dramatismo que han expresado algunos grupos o colectivos que -sin responder al rigor y la necesidad de su testimonio social- parecen empeñados en oponerse sistemática y demagógicamente a toda nueva infraestructura en la Isla sin aportar otra cosa que no sean los reiterados noes a cualquier intento de progreso y desarrollo, sea la implantación de un radar, el cierre del anillo insular, la llegada del tren o el tranvía, etcétera.

Así las cosas, el puerto granadillero tiene una declaración de impacto ambiental que prevé toda una serie de medidas correctoras, cautelares y de seguimiento suficientemente serias y rigurosas para garantizar desde la calidad de las aguas a la protección de los sebadales de la zona, pasando por el cuidado del medio natural terrestre y marítimo, incluidas playas y dunas; en definitiva, a tenor de los estudios realizados, todo el ecosistema sufrirá una incidencia escasamente significativa precisamente por el respeto a la legalidad vigente

Estamos seguros de que la Unión Europea, por su parte, no va a permitir ninguna barbaridad medioambiental de modo que, como es norma en estos casos, su esperado informe, que deberá responder también a las demandas de los ecologistas, pondrá el acento, como no puede ser de otro modo, sobre la necesidad de que en este proyecto se cumplan rigurosamente los reglamentos comunitarios sobre medio ambiente.

En esta Casa de DIARIO DE AVISOS consideramos que Granadilla constituye una oportunidad histórica que la Isla no debe perder. Y del mismo modo que los dos aeropuertos se complementan, canalizan el turismo y se benefician de la necesaria movilidad de personas y mercancías, así los puertos de Santa Cruz y Granadilla podrán desarrollar sus actividades en similar línea de actuación para poder atender mejor las necesidades de crecimiento, desarrollo y creación de riqueza en una Isla y en una zona donde es imprescindible la mejora de todo tipo de infraestructuras.

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Con todo el respeto, y preparados para recibir o seguir recibiendo el desprecio más absoluto cuando no la descalificación y el insulto, sólo nos resta de decir:

www.nopuertogranadilla.org
Que pueden estar equivocados, pero -aunque no la vida- deberíamos estar dispuestos a entregar algo valioso para nosotros a cambio de permitirles a estos amigos defender lo que creen sin censuras y sin persecuciones inquisitoriales. Por la cuenta que nos trae a todos.



 
                 
 
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