El pasado día 13 un grupo de
vecinos de Arico llevó a cabo una rueda de prensa en el aula
medioambiental del vertedero de Arico como miembros del Foro Ciudadano
contra la Incineración. Según Wladimiro Rodríguez
Brito si él sabe que los íbamos a criticar no nos presta
el aula medio ambiente, que es del Cabildo.
Él ya no entiende, antes sí
que lo entendía, que las instalaciones públicas son propiedad
tanto de los adulones como de los que critican, en ocasiones son más
de los que critican que pagan sus impuestos igual pero reciben menos
prebendas públicas. Hombre, otra cosa es si se trata de terroristas
o de gente que va por ahí cagándose en la puta madre de
la gente, que aparentemente no es el caso.
Eladio dice que todo son “insensateces” y que no responde.
Su gran desgracia es que la gente que se sentaba en aquella mesa eran
vecinos de Arico como todos los demás, aunque él desearía
que no lo fuesen o que no existiesen, o que los matasen o qué
sé yo.
Por parte de los medios de comunicación,
sin embargo, en general el Foro está bastante agradecido de la
respuesta que habitualmente ha venido recibiendo hasta el momento. De
los cuatro periódicos locales tres han respondido estupendamente.
Gracias.
Sobre los aspectos que fueron tocados
en la rueda de prensa uno a uno los iremos desarrollando y, a la vista
de que la respuesta del Cabildo es la de criminalizarnos otra vez por
ejercer la crítica, pues nada, vuelta a las andadas. Qué
le vamos a hacer. Lo único que nos queda es seguir en la línea
de siempre, aportando soluciones como las del sellado del vertedero
que, don Eladio, parece que se va a sellar un poco mejor no precisamente
gracias a sus alegaciones, sino gracias a esos insensatos a los que
usted no les habla pese a que cuando le interesa “tira”
de nosotros.
La condición que nos pone el
Cabildo para llevarse bien con nosotros es que estemos bien calladitos.
Como en los viejos tiempos. En esta tierra cada día está
más claro que no hay problemas ambientales, ni sociales ni nada
de nada; aquí lo que nos enfrentamos no es a una incineradora
sino a un déficit democrático sin parangón en el
entorno de la Unión Europea.