Foro contra la Incineración

Tenerife
                 
Un día de contrastes
                 
17 - 01 - 04

 

Ayer fue el gran día para Tenerife -así se vendió al menos- y todos acudimos prestos a la cita con el crucero más grande y más lujoso del mundo, al parecer. Y todo eso está muy bien y es gracias a Ricardo Melchior y la Autoridad Portuaria y viva la Madre Superiora, aunque el barco sencillamente esté repitiendo la primera travesía de su antecesor en los años sesenta. Pero ciertamente resulta verdaderamente estremecedor reflexionar sobre dos realidades que ocurrieron ayer mismo en nuestra tierra. Dos imágenes que nos ofrece hoy el periódico La Provincia nos dan muestra de este terrible contraste entre dos mundos cada vez más alejados.

Mientras todos nos dirigíamos llenos de admiración a contemplar un barco que la mayoría de nosotros no volveremos a ver nunca más y sólo una minoría del "cero coma cero algo por ciento" lo llegará a pisar algún día; la Guardia Civil arrastraba playa adentro el cadáver de otro de los inmigrantes que intentó alcanzar sin éxito nuestras costas buscando un futuro que entre todos le hemos negado en su propia tierra.

A unos les repartíamos puros palmeros y flores porque tienen dinero (mucho dinero), porque son poderosos y además porque creemos que nos van a solucionar nuestros problemas. A los otros los enterramos en el olvido, cuando no los encerramos con unos muros altos para que no se escapen ni puedan siquiera disfrutar un poco de nuestro paisaje. A la espera de devolverlos sin piedad a la miseria y al hambre.

Estamos construyendo un mundo sin futuro, donde las diferencias entre ricos y pobres son cada vez más grandes y más terribles. Mientras nosotros estemos en el lado de los afortunados deberíamos felicitarnos, ciertamente, por ello; pero tampoco debemos olvidar que gracias a que no les damos posibilidades y que explotamos los recursos de los de las pateras nos lo podemos permitir. Una injusticia que es posible que algún día le pase factura a nuestros hijos.

Mientras todos admirábamos la majestuosidad del barco al que nunca nos subiremos, ni nos acercaremos, ya vemos como algo natural la muerte casi diaria de decenas de personas pidiendo ayuda a la puerta de nuestra casa. Esto es lo que hay.


Imágenes del periódico La Provincia 17-01-04

 

 
                 
 
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