Todo parece estar dentro de la normalidad: el Teide nevado, el Drago florecido y el tercer gran símbolo tragándose las pocas perras que teníamos para cultura, sin licencia municipal de apertura y con muchas dudas sobre la legalidad de una obra donde imaginarse un desalojo urgente da auténtico terror, por las estrecheces con las que el tan prestigioso autor concibió el espacio interior. Todo en orden.

Vista desde Santiago del Teide, 21-02-04

Icod, 21-02-04

Auditorio,
obra cumbre de Adán Martín y Ricardo Patrick Melchior