Resulta verdaderamente lamentable observar
el estado de algunas zonas de lo que queda del barranco de Badajoz en
alguno de sus tramos. No son sólo los inmensos socavones con los
que se han hecho las grandes fortunas en esta Isla, sin restauración
ambiental alguna, ahora se trata de vertidos de todo tipo -incluso animales
muertos- que hacen irrespirable algunas zonas. Lamentable pero real como
la vida misma.