El desinterés y la dejadez a
la hora de afrontar cualquier política que tienda a la sostenibilidad
en la gestión de residuos contrasta con los esfuerzos del algunos
por hacer creer a la gente que se está haciendo algo en esta
materia. De este modo se desarrollan campañas absurdas como la
de las papeleras en los aeropuertos que lo único que contribuye
es a multiplicar por tres el trabajo del personal de limpieza de los
aeropuertos dado que tienen que vaciar absurdamente la papelera de tres
veces, cuando podrían hacerlo de una sola dado que todo va a
parar a la misma bolsa.
Con tres palmos de narices se han quedado
miles de turistas - a nosotros ya no nos sorprende nada - cuando observan
cómo todo va a parar a la misma bolsa, sobre todo para los incautos
que se han creído semejante mentira. Patético, siempre
es mejor no hacer nada que intentar tomar el pelo a la gente, y lo mejor
que podrían hacer es retirar esas papeleras.