El hombre consideró que era ofrecer
un buen servicio a la colectividad el colocar una serie de contenedores
gigantescos en los barrios para que la gente tirase su colchón,
su lavadora o su viejo sofá. El caso es que el proyecto ha muerto
de éxito, resulta que no sólo acudían allí
los vecinos de Guía de Isora, sino que el hombre detectó
que vecinos de Santiago del Teide utilizaban este servicio regularmente
dado que les cogía de paso, lo cual le resultó insoportable.
Ahora no sólo ha retirado los
contenedores, concretamente en el barrio de Chio, sino que además
ha tenido que poner barreras o montículos de tierra para que
los coches no puedan aparcar y seguir utilizando la zona para el depósito
de estos residuos. Una anécdota más para el capítulo
de los despropósitos.
Ahora, ante la ausencia de puntos limpios,
los barrancos seguirán siendo una buena alternativa para el depósito
de este tipo de residuos.

Imagen de mediados 2003

Imagen en el mismo sitio la semana pasada.
No sólo han retirado los contenedores sino que han puesto una
barrera de tierra para que los coches no puedan aparcar a tirar trastos
en la zona, una auténtica barricada