Este horno incinerador se encuentra en una zona de cumbre, entre pinares, y es frecuente ver centenares de gaviotas alimentarse entre las cenizas de este disparate ambiental que ha originado incluso sanciones por parte de la Unión Europea al estado español. Lo que se vendió a los palmeros como lo último no hace tantos años ahora se convierte en una pesadilla de la que no es fácil deshacerse, entre otras cosas porque hay toneladas de cenizas tóxicas que no están adecuadamente controladas.


Imágenes de enero de
2004
22-07-03 La UE actúa contra España por incumplimiento de normas en incineradoras de Canarias