Gran parte de las aguas residuales
van a parar al mar sin una depuración completa
Las limitaciones de la red de saneamiento impiden frenar la contaminación
Gran parte de las aguas residuales que
se vierten al mar en Tenerife no reciben un tratamiento completo de
depuración, mientras la red de saneamiento sufre importantes
carencias. Varios estudios universitarios y de colectivos ecologistas
denuncian que esta situación deteriora irreversiblemente los
fondos marinos, mientras los responsables del Consejo Insular de Aguas
admiten falta de presupuesto.
Recién presentado, el último
informe que critica la degradación de los fondos marinos en determinados
puntos de Tenerife y el resto de las Islas es el de Canarias por una
costa viva, un proyecto dirigido por investigadores de las facultades
de Ciencias del Mar y Biología de la Universidad de Las Palmas,
de la de Química de la Universidad de La Laguna, y que cuenta
con la colaboración del Ministerio del Medio Ambiente. En este
documento se señala que "la afección por vertido
directo de aguas residuales es, probablemente, la fuente de contaminación
más importante en las aguas costeras de Canarias".
El Diagnóstico ambiental 2003/2004 del litoral canario, título
del trabajo, detalla: "A la producción de la población
residente se une la generada por los miles de turistas que visitan las
Islas. Las plantas depuradoras se ven cada más saturadas, provocando
la disminución de la calidad de la depuración, lo que
supone un vertido de aguas menos depuradas". Asimismo, se refleja
que se han detectado 522 afluentes directos sobre la costa.
A las denuncias de Canarias por una costa viva se suman las de colectivos
ecologistas internacionales, como Greenpeace, o locales, como Ben Magec,
o de grupos políticos como el PSC. Greenpeace, en su último
estudio Destrucción a toda costa 2003, en el que también
cuenta con la asesoría de profesores universitarios expertos,
apunta la existencia de hasta 26 puntos negros en toda la costa canaria,
18 de ellos en la de Tenerife, y su responsable, María José
Caballero, coincide en muchas valoraciones con el proyecto universitario
y Ben Magec en los problemas a la hora de controlar los vertidos: excesiva
dispersión administrativa de las responsabilidades, falta de
presupuesto, necesidades infraestructurales en la red de saneamiento
o déficit en el mantenimiento de las instalaciones.
Los responsables del Consejo Insular de Aguas, el organismo autónomo
que lleva la administración de las aguas en Tenerife, admite
que dado el grandísimo costo del saneamiento de las aguas residuales,
tanto las urbanas como las industriales, los presupuestos anuales son
insuficientes (24 meuros, de los que sólo una cuarta parte se
puede destinar a inversión de nuevas obras). Además, admiten
que las infraestructuras se han quedado cortas ante el extraordinario
crecimiento de la actividad humana.
Esfuerzos institucionales
Su gerente, José Fernández Bethencourt, aclara que de
todos modos "han sido muchos los esfuerzos por parte de las administraciones"
y que "se ha mejorado enormemente la red de saneamiento",
sin poder precisar cuánta agua residual se trata. "Hay que
tener en cuenta de que el sistema de recogida y tratamiento es muy complejo:
una red de alcantarillado, una red de colectores que recogen toda esa
agua y los centros de tratamiento a los que vienen a parar", explica
José Fernández, para detallar: "Y hay que partir
de la base de que la mayor parte de la población se concentra
en Canarias en la costa y de que las infraestructuras de saneamiento
de que disponemos son bastante inferiores a lo que sería necesario.".
Para un tratamiento completo de las aguas residuales, Tenerife necesitaría
depuradoras de gran capacidad, que incluso permitirían la reutilización,
y hoy sólo tiene una de estas características la de Santa
Cruz. Las demás o no funcionan (La Orotava), o no pueden reutilizar
el agua (Valle Guerra) o se han quedado pequeñas (Buenavista
y Garachico).
Los emisarios, ¿una solución?
Los emisarios submarinos (22 en Tenerife) son la otra solución,
aunque Canarias por una costa viva, Greenpeace y Ben Magec aclaran que
"si funcionan se limitan a retirar los residuos sólidos,
por lo que la depuración es parcial, además de haberse
detectado muchos emisarios rotos o vertidos incontrolados en los que
las aguas residuales son arrojadas al mar sin el menor tratamiento,
con los tremendos daños medioambientales que conlleva".
El deficitario control de los vertidos se debe en parte a la dispersión
administrativa. Se da la circunstancia de que son los ayuntamientos
los principales responsables del saneamiento, y muchos de ellos aluden
no tener suficientes medios para llevar todo el peso. El Gobierno, el
Cabildo, organismos autónomos y empresas privadas cooperan, pero
el esfuerzo parece insuficiente. De tal manera que gran parte de las
aguas residuales llegan al mar sin un tratamiento completo y la salud
de los fondos marinos canarios, por tanto, se ha ido degradando peligrosamente,
un poco también por vivir en un entorno tan sensible como castigado
y vulnerable.
Fuente: La Opinión, 21-03-04