No parece demasiado normal que, cuando
se producen lluvias, el agua que desaloja al mar -que es a donde se
desaloja casi todo aquí- presente un fuerte olor a petróleo,
como ocurre con algunos desagües procedentes de la zona de la Refinería.
Incluso, en las costras que se forman y en el aspecto del agua (foto
inferior) se detecta esa presencia de restos de hidrocarburos.
Parecería que esto no tendría
porqué ocurrir si las condiciones de manipulación y de
trabajo fuesen óptimas. Aunque también es posible que
todo esto sea normal y se trate sólo de una cosa más que
tiene que asumir el mar con toda naturalidad, y que los que pensamos
que debemos respetar y evitar al máximo este tipo de cosas en
nuestra costa, entre otras cosas para que no sigan apareciendo bolas
de alquitrán en nuestra playas, seamos unos alarmistas. Que también
es posible.