Con una cartita da por zanjado el ayuntamiento
de La Laguna el lamentable espectáculo que nos ha dado con el
Plan 24 horas o caos institucionalizado.
No hay que dudar que, en su irresponsabilidad, ellos crean que esto
se soluciona con una carta en papel del bueno y sobre caro y ya está.
Pero lamentablemente las cosas no son tan sencillas porque ya es difícil
cambiar hábitos y comportamientos en las personas como para encima
dedicarse irresponsablemente a dar pasos a la inversa en un tema tan
delicado como es la actitud de los ciudadanos, clave por otra parte,
para avanzar en mejores sistemas de gestión de los residuos.
Donde ya prácticamente no existía
el problema, porque desde hace años los ciudadanos se habían
acostumbrado a sacar la basura a sus horas, ellos graciosamente han
sido capaces de crear un caos monumental para supuestamente facilitarle
las cosas a la gente buscando el populismo más ramplón.
Como era de esperar, y ya habíamos anunciado en diciembre, las
consecuencias han sido desastrosas y las calles del casco histórico
de La Laguna se vieron llenas de basura a todas horas del día.
Pensamos, no obstante, que creer en
la ingenuidad o ignorancia de esta gente es una temeridad, porque aquí
hay intereses económicos muy poderosos. Como evidentemente ellos
han agravado el problema de la recogida de residuos en el casco histórico
de La Laguna -patrimonio de la humanidad- y obviamente el problema no
se resolverá con una cartita, cualquier día de éstos
aparecerá otro iluminado que proponga contenedores subterráneos
o cualquiera sabe el qué, con el consiguiente "negocio padre"
por parte de alguien.
En el casco de La Laguna clama al cielo
que todavía no se haya establecido un sistema de recogida de
residuos "puerta a puerta" para los comercios. Clama al cielo
también que no se hayan establecido en determinadas zonas unas
áreas de aportación donde los ciudadanos que lo deseen
puedan depositar selectivamente sus residuos, comenzando por la materia
orgánica. Pero está claro que así habremos de seguir
en La Laguna como en otros tantos lugares de Tenerife fruto de la dejadez,
la irresponsabilidad y el negocio de unos poquitos.
En la campaña electoral Ana Oramas
presentó a La Laguna como el primer
municipio de Canarias en aplicar la recogida selectiva. Todo mentira:
no hay contenedores, están mal ubicados y mal distribuidos, se
trata sólo de una campaña de imagen y baste hablar con
los responsables en la materia y veremos que los resultados de La Laguna
en lo que tiene que ver, por ejemplo, con la recogida de envases en
el contenedor amarillo son de los más decepcionantes de la Isla.
No precisamente por culpa de los ciudadanos sino por culpa de las políticas
populistas que no buscan resolver problemas sino, en muchos casos, complicarlos
o dinamitar cualquier alternativa sostenible. Es una pena, porque La
Laguna debió haberse convertido en un municipio modelo -por muchas
razones- y se ha convertido en un ejemplo bastante fiel de lo que no
se debe hacer nunca en política de gestión de residuos.
Si como ellos dicen esto es un "juego
de niños", la verdad es que hay muchos políticos
e ingenieros que deberían volver a la escuela por una temporada.
Pero la realidad es que no siendo, evidentemente, fácil ni un
juego como reza la lamentable campaña, tampoco las cosas son
tan complicadas como el resultado del follón que han montado
con el "plan 24 horas", un ejemplo de libro de lo que NUNCA
se debe hacer.