A mediados de la semana pasada recibimos
información por parte de alumnos que habían hecho visitas,
con colegios, a las instalaciones del Instituto Tecnológico de
Energías Renovables (ITER) en las que nos relataban el espectáculo
dantesco con el que se habían encontrado en su visita, a raíz
de la celebración el fin de semana del primero de mayo de la
fiesta Eólica
2004.
Nos relataban estos alumnos cómo
los asistentes a esa fiesta habían roto globos, maquetas, robado
objetos como una gran lámpara solar bastante cara (según
los guías), habían roto el candado de una caseta de madera
robando dos lámpara más y un radiocasete que se alimentaban
de una placa fotovoltaica, las pequeñas lagunas con peces se
encontraban totalmente amarillas y malolientes llenas de plásticos
y de latas, toda la cartelería informativa del recinto estaba
por los suelos, servicios rotos, mangueras y postes de varios aparatos
rotos por lo que no se podían mostrar, caminos llenos de basura...
Es decir, esas cosas típicas por aquí cuando se abusa
del alcohol y otras cosas con el patrocinio del dinero público
y, en este caso más inaudito, con la utilización también
de instalaciones públicas en teoría destinadas al desarrollo
tecnológico.
No parece razonable, aunque ya no existe
capacidad alguna de asombro disponible, que estas cosas puedan seguir
produciéndose aquí con toda naturalidad y nadie se plantee
que a la juventud, al menos con dinero público, debamos ofrecerles
otro tipo de cosas, como por ejemplo los miles de millones de los que
disponía el ICFEM para
formación y que se volatizaron por ahí en academias fantasmas,
etc.
De todas formas, aunque estas cosas
no sirve de nada denunciarlas porque detrás de esto también
están algunos medios de comunicación muy poderosos, que
patrocinan también
con nuestro dinero estas cosas en las playas públicas y demás,
para nosotros -a pesar de todo- es muy importante que entre toda esta
(...), y pese a nuestros políticos, existan todavía alumnos
de centros educativos que vean esta realidad y que nos pidan que lo
denunciemos. Es una pequeñita esperanza.
Las imágenes corresponden al
día 8 de mayo, una semana después del concierto, en las
inmediaciones del ITER. Si así estaban los alrededores una semana
después podemos hacernos una idea de lo que pudo ocurrir dentro.

Entrada principal del ITER unas semana después
de la fiesta Eólica 2004

Montículo de residuos al pie del espacio protegido
de Montaña Pelada

Residuos dispersos o arrastrados por el viento en
la parte baja del ITER