Parece mentira, años
y años de polémica, vecinos protestando, administración
amenazando o prometiendo soluciones, responsables políticos chillando
desde la oposición y desentendiéndose del asunto cuando
llegan al poder... Que triste panorama el que se puede seguir viendo
y oliendo hoy en el Polígono Industrial de Güímar,
con empresas instaladas que trabajan productos químicos altamente
tóxicos mandando sus residuos líquidos al mar por un emisario
submarino que, cuando se rebosa, deja al descubierto el peligro y el
veneno que estamos mandando hacia el océano de donde procede
parte de nuestra comida o donde bañamos a nuestros hijos.