Muy triste es la imagen que presenta
cada día que pasa una mayor extensión del territorio de
Arico, en lo que tiene que ver con la desaparición del paisaje
tradicional, caracterizado por los bancales. Una nueva forma de "tratar"
el territorio mucho más agresiva y mucho menos respetuosa con
el entorno se extiende sin que se adopte medida correctora alguna.
Cuando se critican este tipo de cosas
siempre aparece alguien acusando al personal de estar contra el progreso,
pero es perfectamente compatible la modernización de las explotaciones
agrícolas con la protección del suelo y con un mínimo
respeto por el paisaje tradicional que siempre ha caracterizado al sureste
de Tenerife.
Por eso sería fundamental que
por parte de las administraciones públicas se estableciesen las
líneas de ayuda necesarias para que se sigan construyendo bancales
en las nuevas explotaciones, sin crear esos desoladores paisajes sin
muros, donde las lluvias hacen que gran parte del suelo vaya a parar
al mar año tras año. No se entiende que se esté
intentando una política de reforestación, entre otras
cosas para limitar el efecto de la erosión, y después
se permita este tipo de trato al territorio, como el que se observa
en las imágenes.