El Camping ilegal que Eladio Morales
Borges, alcalde de Arico, autorizó en la desembocadura del barranco
Guasiegre, junto al barrio de Las Arenas, se está convirtiendo
en uno de los de más éxito de la isla de Tenerife, pese
a ser ilegal y pese a que va a hacer un año de que el Consejo
Insular de aguas instaba al Ayuntamiento a desalojarlo en un plazo no
superior a 15 días.
Pero en estos municipios, que en realidad
son la mayoría, donde los alcaldes se convierten en una especie
de virreyes que están por encima de la Ley. Cuando algún
vecino protesta por una decisión arbitraria o ilegal de las autoridades
para los alcaldes se convierte en un objetivo fundamental el no dar,
bajo ningún concepto y dígalo quién lo diga, ningún
paso atrás. Para ellos esto es una especie de guerra donde "todo
vale", ellos son los que mandan y los demás los que obedecen
sin rechistar. Por eso nunca pueden dar un paso atrás porque
se pondría en evidencia que existe algo por encima de ellos más
fuerte y eso sería el fin de sus reinados al más viejo
estilo caciquil y comenzarían a aparecer más y más
denuncias cuando la gente confiase en el estado de derecho y en el imperio
de la Ley, cosas en las que nadie cree hoy en día con toda razón.
Él, de todas formas, dice que
no lo autorizó pero les dio el agua y les dejó conectarse
a un sistema de alcantarillado que se encuentra totalmente colapsado.
Pero para eso él es el que manda y si le caen bien o puede sacar
algo de estos campistas pues nadie le va a decir lo que puede o no hacer.
Sacar algo para quien sea, porque para el ayuntamiento no puede sacar
nada más que lo que marca el contador del agua de esta actividad
económica, porque según él no está autorizado.
Como en las películas de Cantinflas.
Los campistas, a los que lo único
que les importa es solucionar la falta de espacios públicos para
desarrollar su actividad, parece que les trae sin cuidado la forma en
la que consiguen su objetivo. Pero realmente ellos saben que la única
forma de solucionar esto es estableciendo sus acampadas periódicamente
delante del Cabildo que es el culpable de esta situación. Pero
enfrentarse con los verdaderos responsables de este problema no interesa,
puede traerles malas consecuencias. Más cómodo es buscar
un barrio pequeño, con un alcalde capaz de hacer cafradas de
este tipo, y ponerse a coger el Sol hasta ver que pasa. Así somos.

En muchos momentos hay más habitantes
en el camping que en el propio barrio,
sin embargo no pagan servicios ninguno porque el negocio es un favor
de Eladio,
un alcalde que arbitrariamente concede o deja de conceder lo que sea
en Arico