Foro contra la Incineración

Tenerife
                 
Jaulas marinas, otro negocio sin control que
amenaza nuestra costa
                 
16 - 06 - 04

 

Tanto los ayuntamientos afectados, como el Cabildo o el Gobierno de Canarias han mirado para otro lado frente a la instalación indiscriminada de jaulas marinas a lo largo de la costa del sur de Tenerife. Bueno, no es exactamente que hayan mirado para otro lado, pero no han mostrado la más mínima preocupación por la ordenación de este sector, por estudiar las mejores ubicaciones, establecer condicionantes ambientales estrictos, etc.

Cada quien, con una buena "recomendación", ha instalado las jaulas en donde más le interesaba teniendo en cuenta que no hubiese mucha profundidad, que no estuviesen muy lejos para los desplazamientos, zonas abrigadas... es decir, siguiendo criterios que tienen que ver pura y exclusivamente con obtener la mayor rentabilidad posible ahorrando costes al máximo. Ningún criterio ambiental ha sido tenido en cuenta, con lo cual los residuos y la sombra que proyectan estas jaulas están "quemando" la estrecha plataforma con la que cuenta la Isla en ese sector produciendo un daño de consecuencias imprevisibles.

Algunos siguen predicando en el desierto, sin oponerse a esa actividad, pero exigiendo una serie de requisitos mínimos para no dañar una plataforma que para nosotros es tan importante. Pero los intereses que se mueven detrás de estas jaulas son de lo más estrambóticos, dado que empresarios con intereses en la industria turística se han metido también en el negocio situando estas jaulas en algunos casos frente a los mismos hoteles del Sur, con el daño terrible que esto provoca. Pero aquí de lo que se trata es de trincar, de trincar rápido y cuanto más mejor. Y si para eso tenemos que poner en peligro valores naturales, culturales o el modo de vida de nuestros pescadores pues enterramos todo eso y ya está.

Claro que si te pones a decir por ahí que esto hay que ordenarlo de otra manera, siempre aparecerá alguien, seguramente con algún legítimo interés por medio, diciendo que es que estamos en contra del desarrollo, que queremos volver a los taparrabos y que los pescadores se busquen la vida y se vayan a servir copas a los hoteles, si es que quedan hoteles abiertos por aquí cuando se acabe esta "rapiña". Es lo que suele pasar, la ley de la selva.

 



Fuente: El Día, 31-05-04
http://80.81.104.134/2004-05-31/sur/sur0.htm

 

 
                 
 
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