Es difícil saber el número
exacto, pero deben ser más de diez los coches que se encuentran
apilados en el cauce de un barranco en el barrio de Añaza junto
con lavadoras, bañeras, neumáticos, escombros y residuos
de todo tipo.
Es una imagen que cada día se
está haciendo más frecuente a lo largo de toda la Isla,
sobre todo cuando nos salimos lo más mínimo de las principales
carreteras o lugares más frecuentados. No existen políticas
serias y agresivas para invertir esta situación lamentable, ni
los puntos limpios que están
construidos desde hace años se ponen en funcionamiento ni los
políticos quieren ser rigurosos a la hora de aplicar las leyes.
Eso probablemente cuesta votos y, por otro lado, seguramente no se atreven
porque alguien podría ponerlos colorados si les preguntan por
las salidas o alternativas que ellos ofrecen a los ciudadanos, porque
muchas de ellas seguramente son tan ilegales como estos disparates.
Wladimiro
no quiere dejarnos visitar el vertedero pese a que somos interesados
que hemos acudido a alegaciones a proyectos que allí se llevan
a cabo. Si no podemos visitarlos no tenemos derecho a saber si las cosas
se hacen conforme a los proyectos aprobados.. Pero estrictamente para
visitar vertederos tampoco es necesario irse a Arico, como se demuestra.