En algunos lugares de Tenerife los niños,
que llevan semanas construyendo las tradicionales hogueras que arderán
durante la noche de San Juan, se están viendo desbordados por
la cantidad de residuos de todo tipo que mucha gente está depositando
junto a las hogueras.
Lo que antiguamente era una labor compleja
y dificultosa, porque resultaba verdaderamente difícil encontrar
restos inútiles para quemar, en estos momentos es impresionante
ver cómo se forman estas hogueras y cómo mucha gente aprovecha
para tirar junto a ellas todo aquello que no quiere. Se están
comenzando a quemar residuos que en muchos casos son inflamables o muy
tóxicos cuando son quemados sin control alguno. A este paso,
y debido a la falta de alternativas para el reciclaje o el tratamiento
adecuado de plásticos y demás residuos peligrosos, podría
ser que que esta costumbre, de seguir con esta evolución, pueda
llegar a convertirse en un auténtico peligro.
Alguien va a tener que echar una mano
porque los niños, tradicionales autores de estas obras, ya no
dan abasto para apilar ordenadamente tanta basura como la que le está
dejando la gente al pie de las hogueras. Y quizás sería
bueno, señores políticos, que alguien diese alguna instrucción
o información sobre qué cosas se pueden quemar y cuáles
pueden llegar a ser un grave peligro.
Una antigua tradición que hoy
en día se está convirtiendo en una cosa completamente
diferente y peligrosa. Pero bueno, los alcaldes contentos porque les
quitan una buena cantidad de basura del medio sin que les cueste un
duro. Es lo que hay.