La gran esperanza del ITER como impulsor
de una política tendente al desarrollo de iniciativas a favor
de las energías renovables en Tenerife se desvanece. Ya hoy en
día se diría que este instituto se ha convertido más
que en otra cosa, en un aparato propagandístico, organizador
de fiestas y todo tipo de actos publicitarios sobre algo que no existe.
De hecho en otros islas sin tanta parafernalia han alcanzado porcentajes
mucho más altos que Tenerife en el uso de energía eólica,
por ejemplo.
Las grandilocuencias como la inauguración
de la "mayor planta fotovoltaica del mundo", que -según
cuentan- le pasó como a la planta
de clasificación de envases, dado que sólo funcionó
diez minutos para la inauguración, son muestra de lo que ha representado
la historia de este Instituto Tecnológico de Energías
Renovables. Una historia que al final se resume en el capricho de un
empleado de UNELCO que se pasa a la política y que pone al frente
de ese instituto a un amigo y compañero de trabajo de la multinacional
que a su vez pone... y así sucesivamente.
Lo único que ha conseguido el
Instituto, para mayor gloria de ENDESA, es que ha consolidado el papel
de UNELCO como máximo y casi exclusivo "controlador"
de cualquier paso que se da en esta Isla en el desarrollo de las energías
alternativas, cuando tiene una gigantesca central termoeléctrica
en Granadilla produciendo muy por debajo de su capacidad. Como poner
al zorro a cuidar del gallinero. El zorro, en este
caso, muy agradecido de sus fieles empleados que nos han llevado a esta
situación de retraso injustificable en una isla con las posibilidades
que ofrece ésta.
Mientras, en medio mundo, salen adelante
todo tipo de proyectos tendentes al aprovechamiento de las energías
alternativas y en el centro de Europa, pese a estar la mayor parte del
años bajo una nube, aprovechan mucho más que nosotros
la energía solar. Qué vergüenza!!