Ni corto ni perezoso Antonio Castro
ha cortado un carril de la autopista -y amenaza con seguirlo haciendo-
durante casi todo el día de ayer, de hoy, de mañana...
Se trata de unos cortes totalmente injustificados toda vez que existe
espacio en la mediana suficientemente ancho como para habilitar un carril
provisional con bastante facilidad.
Pero la falta de respeto con la que
se trata aquí a la gente, la imprevisión o la búsqueda
de la comodidad para los constructores frente a la movilidad de los
ciudadanos es de un descaro casi insuperable. Parecería lógico
que los trabajos en esa autopista se hubiesen comenzado habilitando
la mediana, retirando las vallas y colocando una mediana móvil
de hormigón -como se ha hecho aquí otras veces y como
vemos que se hace en otros sitios donde se aproximan más al mundo
civilizado- pero estos señores han comenzado justo al revés.
En su día el que construyó
esa autopista dejó ese espacio en la mediana con alguna previsión
para el futuro, pero Antonio Castro y sus ingenieros no han considerado
utilizarlo provisionalmente para no colapsar a media Isla de manera
innecesaria. Como a ellos no hay quien les discuta nada pues habrá
que callarse la boca.