Sólo nueve de los 31 municipios
de la isla de Tenerife entregaron alguna cantidad de envases separados
-contenedor amarillo- al Cabildo de Tenerife para su reciclaje durante
el año 2003.
En total en la isla de Tenerife se recogieron
unas 577 toneladas de envases de forma selectiva, frente a las 617.000
toneladas de basura que se generaron en la Isla y que fueron enterradas
-casi en su totalidad- en el vertedero de Arico. De esas 617 mil toneladas
se podría estimar que un 40% son envases, con lo que estaríamos
hablando de que las 577 toneladas recogidas podrían representar
aproximadamente un 0.2 % del total de envases generados.
Si bien estos datos son totalmente decepcionantes,
por la casi nula implicación municipal, hay que decir que es
el municipio de Arico, con mucha diferencia, el que más envases
separó por habitante, concretamente 6.7 kilos. Dato espectacular
si lo comparamos con el siguiente que fue La Laguna con 1.45, Candelaria
1.26, Güímar 1.18, Santa Cruz con 1.08, El Rosario 0.9,
Los Realejos 0.66, Guía de Isora 0.48 y Arafo con un 0.05 kilos
por habitante. Del resto ninguno separó y entregó al Cabildo
ni un solo kilo.
De esos datos se desprende que sólo
el municipio de Arico ha obtenido unos resultados que se puedan considerar
como aceptables, aunque pensamos que podrían haber sido ciertamente
espectaculares si la planta de clasificación hubiese funcionado,
con los consiguientes efectos positivos y motivadores de creación
de empleo, etc. La diferencia con respecto al resto de los municipios
debemos considerarla como una vergüenza que habla muy a las claras
de la falta de solidaridad hacia el municipio que está albergando
la totalidad de la basura de la Isla, pese a generar sólo el
1% de la que se produce anualmente.
Los municipios de más de 5.000
habitantes estaban obligados desde el año 2001 a implantar los
sistemas de recogida selectiva de envases, o sistemas integrados de
gestión. Aún así, y pese a la fragilidad de un
entorno insular donde deberíamos ser pioneros en estas cuestiones,
nos encontramos que en el año 2004 estamos hablando de que estamos
separando, con mucha suerte, el 0.5% de los envases que generamos y
que unas dos terceras partes de los municipios ni siquiera se han preocupado
de poner algún contenedor en la calle. Esto a pesar de que no
supone ningún coste añadido para el municipio sino que
es una manera de generar empleo, porque realmente la recogida selectiva
de envases ya la pagamos los ciudadanos con el punto verde de los envases
que consumimos.
No tiene, desde nuestro punto de vista,
justificación alguna esta lamentable situación y denunciamos
el uso electoralista que se hizo del contenedor amarillo, cerrándose
la planta de clasificación diez minutos después de ser
inaugurada a principios del año 2003. También hay que
decir que no tiene ninguna lógica que paguen lo mismo por verter
basuras en Arico los municipios que están haciendo algún
esfuerzo que aquellos que viven completamente despreocupados de las
consecuencias de esta actitud irresponsable. Desde nuestro punto de
vista serían estos municipios buenos candidatos para albergar
vertederos o incineradoras toda vez que no consideran los efectos negativos
de la mala gestión de los residuos.
Recogida selectiva
de envases en Tenerife. Año 2003