Debe hacer unos veinte años cuando
los pocos vecinos que residían en el barrio de Las Arenas -Arico-
construyeron un pequeño emisario por sus propios medios, para
enviar las aguas residuales unos metros mar adentro.
Mucho ha llovido desde entonces, mucho
ha crecido el barrio, pero aquel primer emisario sigue cumpliendo con
la misma "eficacia" el cometido para el que se le construyó,
porque la zona no es propicia para la construcción de pozos negros
por las características del terreno, poco apto para el drenaje
y demasiado duro.
Hasta la zona llega, sin embargo, las
obras de alcantarillado que teóricamente deberían llevar
las aguas negras hasta la estación de bombeo que se encuentra
en la desembocadura del barranco Guasiegre. Esta estación de
bombeo, de construcción reciente, ha sido mal diseñada,
con lo que el ayuntamiento tienen que gastarse un montón de dinero
para aliviarla mediante un camión periódicamente. Es por
eso que el emisario de Las Arenas está ahorrándole un
dinero a las arcas municipales al enviar las aguas negras del barrio
media docena de metros mar adentro.
Con marea baja se puede llegar a la
misma boca del emisario, observándose el patético espectáculo
que se repite de la misma manera desde hace veinte años. Lo más
triste es que mientras el ayuntamiento no realiza la sencilla conexión
del barrio a la red, sin problema de ningún tipo ha conectado
a un camping ilegal que en muchas ocasiones presenta una población
tanto o más numerosa que la de Las Arenas.
Son esas paradojas, esas actuaciones
políticas arbitrarias, contrarias a cualquier legislación,
las que todos tenemos que observar con la inevitable sensación
de que el estado de derecho es para unos pocos privilegiados. El resto
de los ciudadanos tienen que tragarse lo que caprichosamente decida
el gobernante de turno. Una triste conclusión.

Boca del emisario

Vista general del emisario de Las Arenas

Emisario
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