Más de un centenar de personas
de muy diversos colectivos o a título particular, abarrotaron
este lunes el salón de actos del Colegio Mayor San Fernando,
en La Laguna, para debatir abiertamente las acciones a tomar de cara
a contrarrestrar la impresionante campaña -sin precedentes en
Canarias- que están lanzando varios medios de comunicación
y políticos que siguen fielmente las directrices marcadas por
media docena de especuladores que preparan el mayor pelotazo realizado
nunca antes en Canarias desmantelando el puerto de Santa Cruz, para
llevárselo a Granadilla, donde previamente se han hecho con los
terrenos media docena de espabilados. Los mismos de siempre.
Todo esto sin que, hasta el día
de la fecha, estos caciques hayan querido sentarse en una mesa a debatir
con los movimientos sociales que se oponen a este disparate en términos
económicos y sociales, y auténtico crimen
en términos ambientales.
Del largo debate de casi tres horas
ha salido el propósito de realizar acciones todos los meses que
esperamos concluya en noviembre con la gran manifestación, que
cada vez demanda más gente. La siguiente acción tienen
que ver con la celebración el próximo sábado del
congreso de los socialistas canarios en el sur de la Isla, donde esperamos
concentrarnos para manifestar nuestra más rotunda y enérgica
protesta por la postura ambigua que está siguiendo en este tema
el partido que gobierna a nivel del Estado español.
De auténtica vergüenza hay
que calificar la actitud que -a estas alturas de la película-
pretende seguir jugando este partido, con una ministra de Medio Ambiente
que se ha posicionado claramente contra este crimen, con dirigentes
diciendo que el proyecto huele mal o con auténticos
cabecillas de este gran pelotazo -después de dejar morir el puerto
de Santa Cruz en el que en ocho años no se ha movido una piedra
sino para repartírselo entre cuatro amigachos- como es el caso
del superdelegado o gran conseguidor
con el que el señor Zapatero nos ha "premiado" a todos
los canarios.
Este partido que un día sí
y otro también habla de escuchar a la gente, ignora de forma
descarada la mayor iniciativa legislativa popular presentada nunca antes
en Canarias, con más de 56.000 firmas. Contempla sin rubor alguno
el gran despliegue mediático cargado de insultos y descalificaciones
y con una censura nunca antes conocida en esta tierra, después
de la muerte del Dictador, hacia todo el que abogue por otro modelo
de desarrollo, que no pase por seguir las directrices marcadas por los
que se reparten el pastel de este atentado a la Isla, a costa de un
destrozo ambiental, social y económico.
A mediados de mes se pretende llevar
a cabo un gran Foro en el que participen todos los colectivos y personas
sensibilizadas con estos crímenes y, sobre todo, con el problema
democrático tan grave al que nos enfrentamos toda vez que el
poder político se ha quitado definitivamente la careta para ponerse
de parte de la especulación y contra las políticas de
sostenibilidad. Qué decir de la situación con respecto
a los medios de comunicación, sobre la que Tenerife se está
convirtiendo en un ejemplo de libro -que en el futuro se estudiará
en las facultades de periodismo- sobre hasta qué punto de degradación
se puede llegar por mezquinos intereses empresariales. Intereses que,
por otro lado, en todas partes existen pero se defienden en cierta igualdad
de condiciones y con un mínimo respeto hacia el que discrepa.
En todos sitios no, pero sí en aquellos en los que se presume
de democracia. No es, desgraciadamente, nuestro caso.